Nuevas protestas de la tercera edad
Lucía Navas y Carla Torres
A enero son 24,000 jubilados los que reciben una pensión reducida por parte del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), a los cuales se sumarán 18,000 más este año. Pagar la pensión reducida podría superar los 25 millones de dólares solo en 2014, de acuerdo con datos facilitados a LA PRENSA.
La dirigencia de la UNAM contabiliza unas 700 personas en Managua y 1,500 a nivel nacional que no completaron las 250 semanas de cotizaciones al INSS, y para ellos exige ya sea una pensión menor a la pensión reducida, un paquete de alimentos o se les devuelva el dinero cotizado. También piden otros beneficios como capacitación para la reinserción laboral y la construcción de un refugio para adultos mayores en crisis.
Roberto González, secretario general de la CST, dijo que si bien las exigencias de la UNAM son “una aspiración justa”, igual es que “los trabajadores quisiéramos que el salario mínimo abarcara en un ciento por ciento el techo de la canasta básica”.
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Por la presión que significa a las finanzas del INSS asumir este pago a las personas que no completaron las 750 semanas de cotización, es que el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y la Central Sandinista de Trabajadores (CST) no respaldan la nueva exigencia de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM).
Los miembros de la UNAM quieren que su pensión reducida de vejez sea igual al salario mínimo vigente, (unos 3,484 córdobas por mes) más los beneficios sociales.
El Cosep y la CST expresaron —por separado— que “ojalá” hubiesen los suficientes recursos en el INSS para mejorar los niveles de pensión de este grupo de ancianos, pero la realidad financiera no lo permite.
Sin embargo, Porfirio García, presidente de la UNAM, restó peso a la advertencia de que nivelarles al salario mínimo lleve a la quiebra al INSS, porque ese mismo argumento daba el Gobierno, pero al final aceptó pagar la pensión reducida.
Pero José Adán Aguerri, presidente del Cosep, recordó que la consecuencia de otorgar la pensión reducida es la reforma administrativa al Sistema de Pensiones que entró en vigencia en 2014. La reforma eleva en tres puntos porcentuales la cuota patronal en cuatro años, reduce la pensiones futuras por el cambio de fórmula para calcularla y su ajuste al salario promedio, y sube el techo salarial cotizable.
Aguerri teme que el Gobierno ceda a la nueva exigencia de la UNAM y adopte otras reformas para oxigenar más al INSS. Por ello, demanda que de una vez se defina una fórmula técnica de cálculo para otorgar la pensión reducida de vejez.
“Cuando vos dejás abierto, a una decisión política, cuánto es lo que le vas a pagar a la pensión reducida (…) la tentación es que los gobiernos dan lo que no tienen para buscar los votos”, externó Aguerri.
La Ley de Seguridad Social establece que la pensión de vejez para quien cotizó las 750 semanas no puede ser menor a la del salario mínimo del sector de manufactura industrial, pero no lo precisa así para la pensión reducida.
García explicó que más de la mitad de los afiliados reciben una pensión reducida de 1,200 córdobas. Precisó que sea a los jubilados que alcanzaron de 601 a 749 semanas cotizadas y actualmente reciben 2,800 córdobas, los que se les niveles al salario mínimo.
Para las personas que solo completaron 250 semanas cotizadas, que se les dé la mitad de lo equivalente al salario mínimo, unos 1,700 córdobas.
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