CIUDAD DEL VATICANO/AP
Monseñor Charles Scicluna representará hoy a la Santa Sede en un interrogatorio en Ginebra por un comité de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de la Infancia. El Vaticano deberá defenderse de las acusaciones que fomentó la violación de niños al proteger a clérigos pedófilos, y su propia reputación, en perjuicio de las víctimas.
El Vaticano ratificó el tratado en 1990. Cuatro años después envió un informe de su puesta en marcha. Durante ocho años no reportó los progresos y en 2012 envió uno, cuando era criticado por las denuncias de abusos sexuales en Europa y otros países.
Grupos defensores de las víctimas y organizaciones de derechos humanos pidieron al comité de Naciones Unidas que cuestionara a la Santa Sede por los abusos cometidos. Presentaron testimonios que hacen referencia a documentos del Vaticano en los que se muestra que las autoridades conocían las andanzas de un conocido acosador mexicano décadas antes de que decidieran corregirlo.
Citan la correspondencia de un cardenal del Vaticano que elogia la decisión de un obispo francés de proteger a un sacerdote acusado de abusos sexuales y la instrucción a los obispos irlandeses de desistir de la obligación de denunciar a los acosadores a la Policía.
El Vaticano no ha tenido que defenderse de su proceder en estos casos porque ha sostenido que es inmune a demandas por ser un Estado soberano y que si los obispos pudieron ser responsables de sacerdotes pedófilos bajo su mando, el papa y sus políticas no lo son.
El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, manifestó ayer que aunque los abusos hubieran sido cometidos por sacerdotes, era importante distinguir dónde está la responsabilidad de la Iglesia y cuándo deben intervenir las autoridades locales.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A