Los dos cardenales

Joaquín Absalón Pastora

Cada vez que repercute la crisis política en Nicaragua, brota la iniciativa papal de nombrar a un cardenal, representatividad ansiada en los países desarrollados y con más razón en aquellos lejanos de serlo.

Cuando la designación fue para Miguel Obando y Bravo, Juan Pablo Segundo se concentró en el mapa trágico de Nicaragua desde el pedestal pontificio luego de haber sufrido en la tez propia la bofetada en coro gritón de un grupo que se prestó al asedio, con la vulnerabilidad de la ignorancia y la fragilidad de la pobreza, empujado por los gobernantes de turno, nueve comandantes hechizados por la vanidad del poder.

Un sector minoritario de la Iglesia católica estaba encantado con una nueva teoría: “La teología de la liberación”, en cuyo nombre el cura fascinado por el descubrimiento, se quitó la sotana y se puso el traje de guerrillero. Nadie duda, respetuoso de la verdad histórica que el entonces obispo de Managua cargó con la ingrata congoja de haber soportado los efectos del terrible amasijo contra la personalidad humillada ahora en las cumbres de la beatitud.

Tiempos después de haber regresado al Vaticano, el pontífice agraviado envió el desagravio: el nombramiento del primer cardenal en la historia de Nicaragua con la disconformidad sutil posteriormente manifestada de otros aspirantes de la región.

Era evidente que la designación, más que por los méritos acumulados, se debió en gran parte a la coyuntura planteada por la crisis política y la necesidad de irradiar frutos venturosos en la tierra donde se produjo el escándalo, por mucho que teóricamente se diga que el nombramiento es pastoral y que ninguna relación tiene con las muchas miserias y las pocas glorias del poder terrenal. Pero el ungido con el correr del tiempo desplomó su posición en una actitud recibida con resignación respetuosa por las ovejas que pastoreaba. Agregar algo más al tema, sería sobrancero

Nicaragua recobró el ritmo negativo de su destino luego de que se pasó por periodos de liberalidad confirmados por el sufragio popular sin que se haya notado ninguna alteración contra el producto masivo de abogar por el cambio a partir de 1990.

Pero se volvió a la reincidencia mediante mecanismos incesantemente denunciados, y en ese periodo se está cuando Nicaragua se da el lujo de estrenar a otro cardenal por voluntad del papa Francisco para sumar dos y llevarse el honor de lucir a una pareja purpurada. Un lujo en las fiestas del espíritu para un pequeño país que se ve favorecido por una designación recibida con júbilo y más cuando el nombramiento se da en el símbolo fehaciente de la humildad: Leopoldo José Brenes. Y la satisfacción bulle en los temperamentos crédulos y agnósticos. Es que el contento se da porque se ha premiado a la fidelidad con la modestia, con la justicia, con la independencia de criterio político… Mayores son los méritos de Leopoldo José a quien le gusta ser llamado con el diminutivo de “Polito”, no por sentirse “achicado” sino porque está seguro de que se le dice así con cariño y al margen del complejo de creer que los diminutivos son despectivos. Polito en vez de “su eminencia”. Qué hermosa se esparce la humildad sobre los ponientes fatigosos en el reconocimiento a tantos años.

Yo respiro sobre la fruta sembrada. En su cosecha descubro el olor de la santidad. El autor es jurista y escritor.

COMENTARIOS

  1. El Observador
    Hace 13 años

    Aunque varios de mis comentarios no son publicados, seguiré insistiendo y diciendo lo que pienso. No veo por qué este diario que se precia de democrático, censura los comentarios que no le siguen la corriente a la corrupta Religion, que siempre han vivido amparados en los gobiernos, sin importarles si son democráticos o dictadores. Si así no fuera, ¿como podrían justificar el haber declarado Príncipe de la Iglesia al gran dictador Anastacio Somoza García? Si me censuran no importa.

  2. feligres
    Hace 13 años

    Nicaragua se da el lujo de estrenar a otro cardenal. Dios proteja a Polito.

  3. Mario
    Hace 13 años

    En resumen, que los católicos aunque no les guste, le agradezcan la FSLN de tener dos cardenales….

  4. Diablo Rojo
    Hace 13 años

    Entiendo que el Cardenal Emérito no representa los intereses del pueblo
    Católico Nicarguense y que el mismo Polito ha dicho que el susodicho
    actúa en su propio nombre, siendo así no hay tal que tenemos dos Cardenales, o es que Somoza, Aleman, Doña Violeta y Bolaños continuan
    siendo Presidentes en Nicaragua??? Por aceptación de su renuncia o por
    cumplimiento de la edad ha dejado de ser Cardenal de Nicaragua.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí