Héroes de Nicaragua

Recodar a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal es recodar al General Augusto César Sandino, es recordar al General Benjamín Zeledón, ambos celosos defensores de la Soberanía Nacional. Es compararlo con la combatividad, ética y moralidad de Carlos Fonseca y, por qué no decir, con el desprendimiento de entregar su vida, como Rigoberto López Pérez, al ajusticiar al cabecilla de la dictadura de los Somoza.

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal lideró el movimiento armado de Olama y Mollejones, en su momento llamado por la ortodoxia de izquierda, movimiento de burgueses e incluso así lo creí cuando no tenía la suficiente capacidad de análisis histórico– político.

Con el tiempo, comprendí la dinámica de la dialéctica y consideré el movimiento de ese grupo de patriotas como un eslabón de la cadena de los movimientos armados en Nicaragua por derrocar a la dictadura de Somoza.

Pedro Joaquín fue más eficiente con la pluma que con el fusil, cotidianamente daba la cara al denunciar la corrupción administrativa gubernamental, las violaciones a los Derechos Humanos, las torturas y los asesinatos que cometía a diario la dictadura de Somoza.

Sin las denuncias públicas de Pedro y sin su asesinato, todavía el FSLN estuviera luchando en las montañas y ciudades y el pueblo seguiría sufriendo la represión de la dictadura de Somoza.

Como prueba de lo arriba mencionado, cuando lo asesinaron, el pueblo se manifestó masivamente en la calles, quemando muchas propiedades de la familia Somoza y de algunos allegados a la dictadura. El pueblo sabía que los editoriales que escribía Pedro Joaquín, defendían los intereses de los más pobres y del pueblo en general.

El pueblo nicaragüense es muy sabio, cuando tiene que manifestarse en las calles nadie lo detiene. Tenemos como testimonio la insurrección final, la participación del pueblo en general fue decisiva para derrocar a la dictadura.

Lo más admirable en la personalidad de Pedro es que no se le podía tildar de resentido social, venía de una clase social adinerada, a como se dice, “burguesa”, y no tenía ninguna necesidad de exponer su vida al denunciar a la dictadura de los atropellos que cometía.

Pedro Joaquín es un ejemplo de verdadero y auténtico revolucionario, su liderazgo político fue indiscutible, no lo forjó metiendo cizaña ni dividiendo a los grupos políticos, ni serruchando pisos. Según los que lo trataron fue un amigo fiel y moridor.

No fue partidario de la reelección, mucho menos indefinida, y lo demostró cuando fue presidente de la Unión Nacional Opositora (UNO): terminando su periodo, entregó la presidencia a pesar de que muchas personas le sugirieron que se reeligiera y la coyuntura política era favorable para su reelección.

Un fenómeno paradójico fue que todas las tardes los oficiales de la Guardia Nacional (somocista) esperaban en las puertas de los cuarteles, a las 4:00 de la tarde, que pasara el voceador para comprar LA PRENSA, más que otra cosa para leer los editoriales que escribía Pedro Joaquín. Después se analizaba el editorial y se formaban tres grupos: los que no estaban de acuerdo con las denuncias de Pedro, los que le dábamos un poco la razón porque no se podía criticar más y los que optaban por callar para no quemarse. Nunca me di cuenta que en el cuartel algunos prohibieran leer LA PRENSA.

Estando con Payo Solís, viviendo en una casa de seguridad donde se reunían los doce nicaragüenses que apoyaron de manera decidida la lucha que dirigía militarmente el FSLN; el 10 de enero por la mañana, Payo había salido muy temprano. De pronto regresó y me dijo: “mataron a Pedro Joaquín”. Pensé que era una broma y le dije: —¿es cierto?— y me contestó, sí. Lo noté muy conmocionado y pálido. Le dije, ahora Somoza se va a caer pronto. Payo me había comentado días atrás que el FSLN, y el grupo de los doce estaban en conversaciones con Pedro para integrase al grupo y ser el número trece. Me dijo que era probable que en la primera quincena de enero se haría pública la decisión de Pedro Joaquín.

Quiero cerrar este escrito para hacer un reconocimiento muy especial a la ex vicepresidente de Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro, esposa del Mártir de las Libertades Públicas, quien con suma sabiduría maternal persuadió a la contra y sus miembros se desarmaron, lo que fue un factor decisivo para la paz en Nicaragua.

Doña Violeta Barrios de Chamorro y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal son héroes de Nicaragua. El autor es exteniente de la GN.

COMENTARIOS

  1. Don Eden no es....
    Hace 13 años

    Florcita, ya ves. Don Eden(como le decís) no es, ni será jamas…. está demasiado lejos de esta figuras monumentales de la historia de Nicaragua. Entienda mi niña, los héroes son personas de una pieza y gran entereza moral. Busque mejores modelos.

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