Al conmemorarse el 36 aniversario del asesinato de mi padre, he vuelto a leer las páginas de un libro extraordinario, que sintetiza su accidentada y productiva vida, sus pensamientos, sus ideales y los ejes centrales morales que lo guiaban en su lucha diaria: se trata de La patria de Pedro: el pensamiento nicaragüense de Pedro Joaquín Chamorro .
Esta extraordinaria selección antológica fue hecha con gran esmero y dedicación por el poeta Mario Cajina Vega y publicada por Editorial LA PRENSA en 1981, bajo los auspicios de la Fundación Friedrich Naumann, de la entonces Alemania Federal.
Mi primera conclusión y demanda a la vez es que en vista de que la memoria histórica del pueblo es efímera, de que Nicaragua, por su estructura demográfica, es un pueblo muy joven y que por ende, nuestra juventud no conoció el pensamiento del Héroe y Mártir de las Libertades Públicas, así como se estudia el pensamiento de Sandino, este libro debería de ser reimpreso y considerado de lectura obligatoria en las aulas escolares, a como en efecto lo mandata el artículo 2 de la Ley 813 en su declaratoria de “Héroe Nacional”, el cual dice textualmente:
“El Ministerio de Educación deberá incorporar en sus planes de estudio los principios y valores del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en defensa de las libertades públicas, la democracia y el desarrollo humano y económico de Nicaragua, así como una cultura de conciencia social y política en los ciudadanos nicaragüenses. El Estado, a través de los diferentes poderes e instituciones y los gobiernos municipales, deberá incorporar en documentos y publicaciones, en general, el nombre del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal como Héroe Nacional y Mártir de las Libertades públicas, junto con los demás héroes nacionales”.
Como resumir dicho libro en la breve extensión de un artículo de opinión es tarea imposible, me concentraré en el eje central de un discurso poco conocido que mi padre pronunció en ocasión de una reunión de la numerosa familia Cardenal, la que tuvo lugar en la antigua casa de los Cardenales en Granada, que su abuela Isabel Cardenal donó a la Iglesia católica y es hoy la Casa Cural frente a la Catedral de Granada.
En este discurso mi padre delinea ante los Cardenales los cuatro ejes rectores de su conducta a lo largo de toda su vida, que provienen precisamente de su formación cristiana: la verdad, la justicia, la fe cristiana y la honradez. Para ir ayudando al Estado en la tarea de divulgar sus principios y valores y el pensamiento del Héroe y Mártir, me limitaré a citarlos.
La verdad y la justicia. “Fuimos educados en el santo precepto de decir la verdad. Precepto, virtud que es defecto en un mundo de mentiras. Fuimos educados en la niñez y en la adolescencia en el sentido del deber, que deber es reconocer la justicia, esté en el lugar que esté. El deber es, pues, ser más amigo de la verdad que del amigo. El deber del juez es duro y ese sentido de justicia y de discernimiento, por lo menos a mí, me lo impulsaron aquellos dos abuelos”. Y agregó: “La justicia con amor, la justicia con caridad, pero una justicia inflexible cuando se trata de juzgar el mal. Nos mostramos inflexibles cuando se trata de juzgar el mal”.
Seguramente es por eso que la proclama: “al servicio de la verdad y la justicia” fue incorporada como el lema de LA PRENSA por mi padre y aun se imprime diariamente debajo del logotipo. La búsqueda de la verdad y su difusión es la esencia del periodismo.
La fe y la honradez. “Y la otra característica de esta familia es la fe. La fe que dio Dios mismo. La fe en Cristo, la fe en el evangelio, la fe en la verdad que sigue siendo verdad para todos nosotros aunque otros digan que ya no es verdad. Y sobre todo gente que diariamente levanta una bandera que es muy difícil de levantar en esta época, la bandera de la honradez, aunque se sea pobre; de la riqueza, si es que puedo hacerla con honradez” “si lo hacen con honestidad y lo hacen con rectitud como lo han hecho los comerciantes de la familia Cardenal, no tienen de qué avergonzarse o de qué apenarse”.
Para concluir, quienes se han preguntado cómo era o cómo sería esa República que mi padre soñaba o parecía conocer, cuando pronunciaba su grito de guerra contra la dictadura somocista “Nicaragua volverá a ser República”, la respuesta está contenida en las páginas de La Patria (República) de Pedro y todos los nicaragüenses no solo estamos en la obligación moral de leerlas, sino de emular su ejemplo en cada una de las facetas de su lucha. El autor es el hijo mayor del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y diputado de la Bancada de la Alianza PLI.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A