Hoy 10 de enero de 2014 se cumplen 36 años del vil asesinato perpetuado en la humanidad de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (PJChC), quien duerme el sueño de los justos. Es importante lo que se ha dicho acerca del caso: primero se dijo que lo había mandado a matar “la dictadura de Anastasio Somoza”, pero judicialmente en la época a ciertos ciudadanos los procesaron y condenaron. Posteriormente, en tiempos de la revolución popular sandinista, los opositores políticos diversos expresaron que habían sido los sandinistas quienes lo asesinaron. En fin, hay varias versiones al respecto.
Empero, dice Shirley Christian en su obra Nicaragua: Revolución en la familia : “Incluso, entre los que más lo odiaban, Somoza estaba considerado como lo suficientemente astuto para comprender que la muerte de PJChC no le favorecía de ninguna manera y que le causaría más mal que bien y así fue”. (pág. 55, primera edición 1986). Al fin de cuentas, “la justicia de la época ya dio su última palabra”.
Lo importante es que después de 36 años del asesinato de PJChC, el pueblo, amigos, políticos de todos las ideologías, no lo han olvidado. Hoy más que nunca sigue vigente su patriotismo, nacionalismo, civismo y todo lo concerniente a él, siendo su legado político- ideológico, toda una obra maestra de nunca olvidar.
Sustancialmente, la lucha de PJChC estaba ligada a la libertad, la democracia, la libre elección, la libertad de expresión y prensa, el pluralismo político, la justicia social y sindical, el bien común para todo el pueblo, entre otras cosas. Esos son los valores por los que dio la vida. Realmente, PJChC es un héroe cívico y lo más importante es que siempre es recordado desde las entrañas del pueblo, porque su pensamiento sigue vivo, vigente, hoy más que nunca, y habría que adaptarlo al sistema y a la forma política actual para reforzar el desarrollo del país.
Veamos algunos pensamientos de PJChC: 1). Trato justo: “Nuestra lucha es por el establecimiento de la democracia en un país que la ha ejercitado en otras oportunidades, además de lo cual, deseamos un trato justo y una relación de verdadera amistad en los pueblos y gobiernos que nos respeten, entre los cuales se debería contar con los Estados Unidos”. 2). El pueblo, el juez: “Es el pueblo con su aceptación o repudio el que juzga la conducta de los políticos”. 3). La gratitud del pueblo: “Tenemos que conservar las cosas buenas del pueblo, pero incorporar a nuestras vidas la revolución social del presente. El pueblo está esperando eso, y quien se lo dé, recibirá su gratitud”. 4) La lucha del futuro: “A pesar de que el régimen de la dinastía Somoza parece haberse consolidado en Nicaragua, la estructuración política de este país, impulsada por fuerzas populares que siempre han mantenido la oposición a la dictadura, está en marcha. Centenares de jóvenes luchan en la actualidad por hacer que su patria se encauce en el sendero de la democracia, y asuma los caracteres de una república, perdidos por el fenómeno dinástico de la sucesión hereditaria en el mando”.
La historia no se puede borrar, por ello, el legado político ideológico y asesinato de PJChC siempre estará presente. PJChC añoraba una Nicaragua libre, democrática, de bien común, cívica, con vías de desarrollo como paulatinamente han venido haciendo los diversos Gobiernos de turno. La deuda pendiente con PJChC es inmensa. El autor es abogado.
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