Eduardo Cruz
Cristiana Chamorro dice sentirse liberada porque perdonó a los asesinos de su padre, el periodista y héroe nacional Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien mañana 10 de enero cumple 36 años de haber sido asesinado.
Chamorro Cardenal fue declarado héroe nacional en octubre del 2012 por la Asamblea Nacional, por haber sido “fuente de inspiración en la lucha sin tregua contra la dictadura somocista” y desde su muerte fue llamado el “mártir de las libertades públicas”.
Su hija Cristiana recuerda los escritos de su padre en las páginas del Diario LA PRENSA, del cual era director, en los que “predicó” una propuesta de República para los nicaragüenses, fundada en los más altos valores de libertad, transparencia y patriotismo.
Desde 1946, cuando asumió un rol en el Diario LA PRENSA, Chamorro Cardenal vivió para el periodismo y, después de participar de manera breve en algún movimiento armado, ocupó su oficio para emprender una lucha cívica para acabar con el régimen dictatorial de los Somoza.
El 10 de enero de 1978 tres sicarios acabaron con su vida, cerca de donde hoy se erige un monumento a él, frente a la Asamblea Nacional. En esta entrevista, Cristiana recuerda el legado de su padre y la importancia que tiene para los nicaragüenses.
¿Por qué sería importante recordar a Pedro Joaquín Chamorro en este momento?
Sus valores están enraizados en la conciencia del nicaragüense, yo creo que por eso estamos hablando de Pedro Joaquín Chamorro, porque él le propuso a Nicaragua una República y esa República se ha convertido talvez en el anhelo más grande y más deseado de todos los nicaragüenses.
En 1990, yo mantengo la tesis de que mi padre triunfó en Violeta Chamorro y ella trató de establecer esta República, que ¿qué es lo que significa? Alternabilidad en el poder, que la gente pueda elegir libremente a sus gobernantes, que no haya secreto de Estado, completa transparencia, que los poderes del Estado sean independientes, que exista pluralismo político, que los funcionarios sean lo más idóneo posible, que no sean electos por partidos o por prebenda, que exista un Ejército profesional, una Policía profesional. Esa es la República que Pedro Joaquín Chamorro propuso, la que se trató de establecer en 1990 y la que ahora está totalmente destruida, atacada y desconocida hasta cierto punto por parte del Estado.
Su pensamiento (de Pedro Joaquín) es la antítesis de la (actual) propuesta de reformas constitucionales.
¿Cuál fue el mérito de Pedro Joaquín?
Vos ves un hombre consecuente con su pensamiento y su acción. Esa es la base de lo que él logra a través de sus editoriales de 1946 a 1978. Son más de 3,400 editoriales que nosotros revisamos y que por cierto están en un disco y en un libro. Su prédica en estos editoriales es la propuesta de esta República, ahí están recogidos los anhelos de todos los nicaragüenses.
Hay algo bien importante, que él rescata los valores libertarios de cada nicaragüense en esos artículos, y él cree que el nicaragüense tiene la suficiente capacidad y tiene la suficiente determinación para llevar adelante y luchar por lo que quiere y desea.
¿Qué recuerda de las cosas que llevan a decir que Pedro Joaquín amaba a Nicaragua?
Su dedicación continua a transformar el régimen (de Somoza) que teníamos en ese tiempo que, si te das cuenta, pues estaba asentado en un régimen basado en el poder político, militar y familiar sobre los nicaragüenses, donde no había alternabilidad en el poder, donde no había libertad de expresión.
Él se pone en la primera fila de la lucha cívica. Es cierto que en un momento tomó las armas, en el levantamiento de Olama y Mollejones, pero luego él decide que la lucha cívica, que abrirle las páginas de LA PRENSA a los nicaragüenses para que allí expresen su opinión, esa es la vía para poder transformar la conciencia del nicaragüense.
En la lucha contra Somoza, ¿él llegó a identificarse con los sandinistas?
Él en realidad estaba en otra lucha, en la lucha cívica y parece que se dieron algunas pláticas, pero él no tomó la salida de los sandinistas porque, está en sus escritos, consideraba en algunos aspectos una confusión ahí con el marxismo, con lo que mi papá no comulgaba.
Él lo dice en muchos de sus artículos, que los espacios políticos se le estaban cerrando a la gente y por eso los comprendía; es decir, él comprendía que estos jóvenes se hubiesen ido a la lucha armada. Sin embargo, consideraba que esa no era la salida, por eso él en sus últimos años trató de hacer un grupo de unidad nacional, que se llamaba UDEL, donde él incorporó a toditos los sectores que quisieran participar para hacer su propuesta por esta vía, que no estaban involucrados con los sandinistas.
La Asamblea lo declara héroe en las reformas constitucionales…
A lo largo de estos 36 años los distintos sectores, los distintos gobiernos siempre han querido tomar su ejemplo o quererlo hacer propio, en el tiempo del sandinismo quisieron decir que era sandinista. Por ejemplo, él no fue parte del Grupo de los 12, él tuvo pláticas con algunos de los sandinistas, pero habían algunas barreras, principalmente la parte armada y también la propuesta que había del sandinismo antes de su unidad, que era una propuesta más que todo siguiendo el ejemplo de Cuba. Allí no estaba él de acuerdo porque era anticomunista.
Pero, ¿qué dice sobre que en las reformas constitucionales lo mencionan a Pedro Joaquín?
Es irónico. Primero tengo que decirte que yo me siento honrada de que lo hayan declarado héroe, porque no necesitaba de un decreto ni necesitaba de la Asamblea, pienso yo, pero ya el pueblo lo tenía como su héroe. Simplemente confirmaron lo que el pueblo quería, lo que el pueblo ha estado clamando, darle el nombre (de héroe).
En el 2000 a mi papá lo declararon héroe mundial de la libertad de expresión, la Federación Internacional de Periodistas, junto con otros 20 periodistas que, de alguna manera, estaban cortados con la misma tijera como él. Hubo una ceremonia en Boston y los 20 periodistas, unos vivos y otros muertos, tenían un punto en común, que era haber levantado la bandera de la libertad de expresión en sus países y haber sufrido por ella hasta las últimas consecuencias.
No es que lo declararon (héroe) ahorita, él ya estaba declarado, solo lo ratificaron y lo confirmaron para quedar bien con la gente, para responder a ese clamor popular. Con su declaración de héroe todo el mundo ganó.
Aprovecho para dar gracias al maestro Arnoldo Guillén, porque la escultura que este señor hizo es majestuosa y en realidad recoge su caminar, esa estatura determinada de seguir adelante. En esa escultura no solo veo a mi padre, sino a otros mártires y otros héroes que como él traficaron esas calles y murieron, y creo que a todos ellos los debemos de honrar. Allí (en el parque Pedro Joaquín Chamorro) mi papá está acompañado con una gente que ni conozco. No sé si soy ignorante, tal vez, pero no es esa la compañía con la que debe estar. Hay otros héroes nicaragüenses que yo creo deberían estar.
¿Me decía que estas reformas constitucionales tiene cosas con las que Pedro Joaquín no estaría de acuerdo?
Por supuesto. En primer lugar, una Constitución no la cambia una persona, se cambia con el consenso del pueblo. Una reforma constitucional tiene que expresar la voz de los gobernados, no puede venir una persona a hacerla a su medida. Es como que Ortega se hizo un traje para pasar a la eternidad.
La Constitución recoge las leyes y los valores y los principios de los nicaragüenses y ahí no están expresados, porque la continuidad en el poder no es una propuesta que tienen los nicaragüenses en este momento. Nosotros queremos alternabilidad en el poder y algo bien importante que queremos los nicaragüenses es el derecho a votar en libertad, el que nosotros podamos elegir al gobernante en unas elecciones completamente libres, los nicaragüenses queremos balance de poder y aquí, este (Daniel Ortega) anuló a todos los poderes. Los nicaragüenses también queremos transparencia, con esta reforma eso se aniquila. Todos los distintos elementos que conforman el concepto de República están anulados por la Constitución.
Está claro quiénes son los autores materiales del crimen de Pedro Joaquín, pero, ¿los intelectuales?
Yo creo qué él es una víctima de un sistema. En ese tiempo, un sistema corrupto, autoritario, basado en el secreto, un sistema donde nada se movía si no había una voluntad de arriba.
Los autores materiales confesaron, han dicho, pero a mí no me gusta especular sobre quién, porque no conozco y fue un golpe grande, pero yo perdoné y yo creo que con eso uno se libera.
Hace poco El Chigüín negó todo en LA PRENSA…
Yo creo que LA PRENSA le da bastante cancha a él (Anastasio Somoza Portocarrero), yo no sé por qué, no sé por qué les encanta sacarlos a cada rato. Me parece que él hizo lo que todos sabemos, él hizo un montón de cosas aquí en Nicaragua y por eso no se atreve a venir. Si tuviera su conciencia limpia y su alma en paz, podría venir.


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