Horario de los juzgados

Danilo Martínez

Es del dominio público la sórdida y perjudicial costumbre en nuestro necesitado país, de trabajar menos, devengar jugosos salarios y pasar el mayor tiempo del calendario en fiestas y francachelas. Este antivalor, heredado de tiempos pretéritos ha promovido la holgazanería y el parasitismo estatal, inundando ahora todos los niveles y estructuras del Estado nicaragüense.

Nuestro poder judicial, llamado por la Constitución a impartir justicia en nombre del pueblo, tampoco escapa a esta pandemia, y cada día se destaca más por trabajar menos, reducir horarios, y aumentar sus supernumerarios contratados esquivando las normas pertinentes, y con altos salarios. Como producto de estos desaciertos administrativos, la Corte Suprema de Justicia ha reducido la jornada laboral de su personal, cerrando los juzgados a la una de la tarde.

Estas medidas perjudican enormemente a los usuarios y litigantes, violentan nuestro derecho positivo, pues contraviene lo ordenado en la Ley Orgánica del Poder Judicial en su “Artículo 92. Horas de Despacho. El Despacho Judicial en Juzgados y Tribunales es de ocho horas diarias, de lunes a viernes…” y donde además se establece que “durante el horario que se fije, los magistrados y jueces atenderán obligatoriamente a los abogados y litigantes en el horario reglamentario…”

Esta absurda decisión no tiene lógica, ni pies ni cabeza, pues en vez de aumentar su productividad y eficiencia el poder judicial, aislado de la realidad social, reduce su jornada de trabajo. Perjudica a todos los trabajadores del poder judicial, quienes deben realizar la misma cantidad de trabajo en menos tiempo, y se les arrebata algunas de sus reivindicaciones alcanzadas en años de lucha sindical, derechos que se encuentran protegidos por el Código del Trabajo y por la ley de derechos adquiridos.

Esta medida perjudica también a los abogados litigantes, que nos encontramos luchando día a día por el sustento para nuestras familias, ya que la reducción de la jornada se traduce en más de lo mismo, más retardación de justicia, cansancio de las partes procesales, y al final reclamo para el profesional del derecho, ya que los clientes lo traducen como ineficiencia del abogado. Esto no puede continuar así.

Es necesario que el pueblo de Nicaragua, y en especial los usuarios del sistema judicial, levantemos firmemente nuestras voces para pedirle al poder judicial, en nombre de la legalidad, de la justicia y de la ética laboral, que normalice sus horarios de trabajo y que mejore sustancialmente su eficacia en la tutela judicial. Esto no es cuestión de partido político alguno.

Esto es cuestión de ética jurídica y profesional, porque quienes son depositarios de la administración de justicia, son los más injustos con los usuarios, con los abogados litigantes, a quienes tratan como adversarios y no como colaboradores del sistema judicial.

Esto es cuestión también de ética laboral, pues el poder judicial, debería de dar el ejemplo a nuestra sociedad, de disciplina laboral, de culto al trabajo como medio para sacar adelante este empobrecido país, que tanto necesita estabilidad jurídica, seguridad jurídica, orden y tranquilidad pública, objetivos que solo se pueden alcanzar con un sistema judicial eficiente, trabajador, abnegado e inspirado en los más álgidos principios y valores universales, dentro de los cuales se encuentran la honestidad y el trabajo.

Espero que el poder judicial corrija, por el bien de Nicaragua, lo más pronto esta medida errónea, y restablezca el horario normal de los juzgados.

El autor es Presidente de la Asociación Democrática de Abogados de Nicaragua (ADANIC).

COMENTARIOS

  1. Efraim Payán Leiva
    Hace 13 años

    Valiente… La Cruz te aguarda.

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