El papa Francisco, quien ayer ofició por primera vez en su pontificado la misa de Epifanía en la Basílica de San Pedro, visitó un pesebre viviente, con unos 200 figurantes, organizado por los fieles de la parroquia San Alfonso de Ligouri. Tras rezar en privado, Francisco saludó a las personas discapacitadas, enfermos y niños que le esperaban desde hacía horas. El Papa quiso visitar a los más pequeños de la parroquia el día de la “befana”, nombre derivado de la palabra epifanía, que consiste en una anciana que reparte regalos en Italia. “Termina la Navidad, comienza el año, pero Jesús queda entre nosotros. Creéis en esto?”, preguntó a los niños de la parroquia, a lo que éstos respondieron a coro que sí.
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