Adolfo Acevedo Vogl (*)
La posibilidad de que la estructura productiva y el empleo se expandan y diversifiquen con suficiente rapidez, y en la escala adecuada, hacia actividades de mayor productividad y dinamismo de la demanda, se encuentra limitada por distintos factores. Ello determina la necesidad de que exista una política deliberada, y sostenida en el tiempo, de promoción de la transformación estructural.
1. La promoción de nuevas actividades necesita ser selectiva. Las capacidades y recursos son limitados, y los distintos sectores de la economía tienen diversa capacidad para generar las externalidades que sustentan los retornos crecientes, poseen diferente elasticidad ingreso de la demanda y distinto potencial para contribuir al crecimiento.
2. La presencia de “economías externas pecuniarias” implica que la rentabilidad de una inversión en nuevas actividades depende de que se efectúen simultáneamente una serie de inversiones complementarias. La implantación de nuevas actividades implica la constitución de redes de suplidores especializados, el desarrollo de canales de comercialización, la formación de fuerza de trabajo con el tipo de calificación específica requerida, acceso a la tecnología y el conocimiento indispensables para producir competitivamente, la correspondiente infraestructura de transporte, almacenamiento, energía y comunicaciones, y financiamiento de mediano y largo plazo.Esto determina por un lado la necesidad de desarrollar mecanismos que aseguren la coordinación de estas múltiples inversiones complementarias, y por otro, de que se restablezcan las instituciones de fomento que garanticen la provisión de bienes públicos como i) inteligencia de mercados ii) investigación, extensión y asistencia técnica para habilitar a las empresas y productores con la tecnología necesaria para producir competitivamente iii) infraestructura y iv) financiamiento de la inversión de mediano y largo plazo.
3. La existencia de mecanismos para financiar la inversión de mediano y largo plazo resulta indispensable. La inversión orientada a desarrollar ventajas comparativas dinámicas con frecuencia requiere de un esfuerzo sostenido a largo plazo, que también con mucha frecuencia está repleta de incertidumbres del tipo Knight. Por este el capital financiero privado no suele financiar las “nuevas combinaciones” que requiere la diversificación de la estructura productiva hacia nuevas actividades dinámicas.
4. El impulso de nuevas actividades y “nuevas combinaciones” que para nuestros países son innovadoras, en las cuales los productores y empresarios no tienen ni la experiencia, el aprendizaje o la capacidad de producir competitivamente de inmediato conforme los estándares internacionales, ni han descubierto aún la estructura de costos subyacente de la economía, y en las cuales existe una elevada incertidumbre sobre los resultados y la posibilidad cierta de que terceros se beneficien el costoso aprendizaje de los pioneros, requiere que se generen “cuasi-rentas schumpeterianas” para inducir a los agentes privados a arriesgarse a invertir en ellas. En los países del Sudeste Asiático se generaron importantes rentas en favor de quienes invirtieran en las nuevas actividades a través de una batería de políticas (arancelaria, asignación selectiva del crédito a tasas preferenciales, tecnológica y de entrenamiento y formación y otros subsidios selectivos).Pero a diferencia de Latinoamérica los incentivos fueron temporales, y estuvieron estrictamente condicionados al cumplimiento de indicadores de desempeño.
5. Los países que lograron desarrollarse utilizaron durante periodos prolongados la protección arancelaria para su “industria naciente”. Muchos países industrializados mantuvieron altos niveles de protección hasta muy avanzado el siglo XX. Pero en las presentes condiciones resulta muy difícil recurrir a la protección arancelaria. Ahora la política del tipo de cambio real resulta fundamental para promover la expansión y diversificación de la producción de bienes transables.
6. La tecnología no solo afecta la tasa efectiva o potencial de aumento de la productividad, sino también el número y el tipo de bienes que una cierta economía es capaz de producir competitivamente.
Cuando la brecha tecnológica es muy alta, un país solo tendrá capacidad de producir, con sus propias destrezas y capacidades, un número limitado de bienes —aquellos de menor intensidad y exigencia tecnológica— en condiciones de una productividad comparativa muy baja.
El proceso de transformación estructural necesita asociarse a un proceso de aprendizaje y desarrollo de la capacidad tecnológica del país.Por un lado deberán atenderse las necesidades de los empresarios y productores en términos de asistencia para conocer las nuevas tecnologías y aprender a sacar el máximo provecho de ellas, pero más allá de eso, deberá hacerse un esfuerzo fundamental, y de largo aliento, por superar el rezago del país respecto a la frontera tecnológica.
En el fondo, este es el reto fundamental que enfrenta el país.Sin embargo, tenemos que insistir en que el tiempo de que dispone Nicaragua no es infinito. Está acotado, esencialmente, por el periodo que resta antes de que nuestra sociedad arribe a la fase avanzada de envejecimiento de su población.
Economista