Unos responsables de las elecciones abren una urna para contar los votos el 5 de enero de 2014 en Dacca

Bangladesh se hunde en una crisis política tras las sangrientas elecciones

Bangladesh estaba este lunes hundido en una grave crisis política, al día siguiente de unas elecciones legislativas boicoteadas por la oposición y ensangrentadas por una ola de violencia.

Bangladesh estaba este lunes hundido en una grave crisis política, al día siguiente de unas elecciones legislativas boicoteadas por la oposición y ensangrentadas por una ola de violencia.

El resultado de los comicios no tenía ninguna intriga, ya que el partido gobernante, la Liga Awami, y sus aliados se presentaron sin competencia en 153 de las 300 circunscripciones del país.

El partido de la primera ministra, Sheikh Hasina Wajed, consiguió el 80 % de los escaños. Los restantes fueron para movimientos aliados o candidatos oficialmente independientes.

El domingo, murieron al menos 24 personas, cuando miles de manifestantes atacaron unos 200 colegios electorales. Estos incidentes durante la jornada electoral abren una brecha en una democracia frágil, que ha conocido veinte golpes de Estado desde su independencia, en 1971.

El diario Daily Star, uno de los más leídos, lamentó este lunes las elecciones más violentas de la historia del país y criticó «la victoria sin sustancia» de la Liga Awami, «que no le da ni mandato ni legitimidad ética para gobernar».

La primera ministra aseguró este lunes que su reelección es legítima y exigió a la oposición que renuncie a cualquier «actividad terrorista» antes de iniciar un eventual diálogo. El boicot del principal partido de la oposición «no significa que haya un problema de legitimidad», dijo Hasina, pues la «población participó en las elecciones, al igual que otros partidos», alegó.

Datos económicos y sociales clave de Bangladesh

La oposición, que boicoteó los comicios, decidió el domingo prolongar una huelga general hasta el miércoles, para protestar contra «la farsa electoral» y la represión que, según su recuento, se cobró 22 muertos en sus filas.

Pero el partido en el poder se muestra inflexible y promete «eliminar toda militancia» y excluye dialogar con el Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP), principal partido de oposición.

«No prevemos ninguna negociación por el momento», dijo el ministro de Medio Ambiente, Hasan Mahmud, a la AFP. «Nuestra prioridad es formar un gobierno y contener la violencia. Debemos eliminar la violencia y la militancia para permitir respirar a la población», añadió.

Antes de los comicios, la oposición pidió la renuncia del gobierno y la instauración de un ejecutivo neutral y provisional que organizara las elecciones, tal y como se ha hecho en el pasado. Una petición a la que la primera ministra se negó.

«El gobierno debe declarar nulas y sin valor estas elecciones y necesitamos un nuevo escrutinio organizado por un gobierno neutro», estimó Shamsher Chowdhury, vicepresidente del BNP, la principal de las 21 formaciones opositoras del país.

Riesgo de aislamiento

El diario New Age llamó este lunes al poder a alcanzar un compromiso, estimando que su «intransigencia» podría acarrearle al país «la cólera de la comunidad y de organismos internacionales», que podrían aislar Bangladesh económica y diplomáticamente.

Aunque no se ha dado a conocer ninguna cifra de participación electoral, un alto responsable dijo que en Dacca, la capital, apenas había alcanzado el 22.8 %.

Antes de las elecciones, Estados Unidos, la Commonwealth y la Unión Europea renunciaron a enviar a observadores, al estimar que no se reunían las condiciones para unas elecciones libres y transparentes.

Bangladesh ha conocido en 2013 el año más violento desde su indepencia de Pakistán, en 1971.

Según una ONG, 500 personas ahn podido haber muerto de forma violenta desde enero de 2013, 150 de ellas desde octubre, cuando la oposición lanzó su campaña de huelgas y manifestaciones para que se anularan las elecciones.

El principal partido islamista del país, Jamaat-e-Islami, tuvo prohibido participar en los comicios del domingo.

Pero paradójicamente, algunos analistas apuntan a que este movimiento podría ser el principal beneficiado de la rivalidad entre la Liga Awami y el BNP. «Allí donde la oposición es reprimida y marginada, o incluso debilitada, aparece el extremismo. En nuestro caso, es el islamismo», advierte Ahsan H. Mansur, del grupo de análisis Policy Research Institute.

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