Del humor y las desgracias

Irreverente. Es la palabra que Jesús Miguel “Chuno” Blandón encuentra para definir el humor del nicaragüense. Blandón, autor de algunas de las más emblemáticas obras satíricas de la literatura nacional, como El Nacatamal de Oro , nos presenta al nica burlón, bromista y experto en hacer de sus más grandes desgracias un buen chiste.

Por Oscar González Morales

Irreverente. Es la palabra que Jesús Miguel “Chuno” Blandón encuentra para definir el humor del nicaragüense. Blandón, autor de algunas de las más emblemáticas obras satíricas de la literatura nacional, como El Nacatamal de Oro , nos presenta al nica burlón, bromista y experto en hacer de sus más grandes desgracias un buen chiste.

:::¿El humor viene en la sangre o puede ser aprendido?

Se tiene cierta inclinación. Hay personas que vienen con la risa a flor de labio. Hay gente que no, que es más seria; pero hay otros que adoptan esa actitud seria como una coraza defensiva para no dar lugar a bromas, entonces son serios y se comportan seriamente.

:::¿Cómo se plasma el humor en el nicaragüense?

Al nicaragüense le encanta el humor político porque es una forma también de paliar las amarguras del día a día, entonces le gusta reírse de los problemas y de las cosas con las que no está de acuerdo como se manejan.

:::Es como una particularidad nicaragüense, se ríe de sus propias desgracias.

Yo creo que es del ser humano, pero el nicaragüense tiene un sentido del humor muy especial y es irreverente. Hay otros pueblos que no son así, son más respetuosos del poder y el nicaragüense tiende a burlarse y vos vas a encontrar en la calle miles de chistes sobre las personalidades públicas.

:::¿Qué chistes ha escuchado en la calle que le han parecido muy buenos?

Pues no te podría decir en este momento, pero el nicaragüense es muy gráfico para poner apodos. Por ejemplo, me acuerdo que a los políticos somocistas casi a todos les ponían a apodos y los vinculaban a situaciones verdaderamente terribles y lo mismo ha pasado todo el tiempo, acordate en tiempos del doctor (Arnoldo) Alemán que todos le decían “Gordomán”.

:::O “Rotoldo”.

Y a don Enrique (Bolaños) le decían el “Churrito”. En tiempo de Somoza era así también.

:::Y nadie se escapa de eso.

Es que es muy difícil, es algo que va en la idiosincrasia del nicaragüense. En Cuba, por ejemplo, es muy difícil que podás hacer chistes de las autoridades, tal vez ahora que hay apertura, pero el cubano es como más respetuoso. Aquí nunca. Fijate que eso tiene una tradición, hay algunos famosos chistes del gran humorista Gonzalo Rivas Novoa, que merecen figurar en una antología: dicen que una vez Somoza invitó a unos periodistas a un viaje en avión, agarró un billete de 100 córdobas y dijo “lo voy a lanzar al aire para hacer feliz a un nicaragüense”. Después agarró otros 100 y dijo “este lo voy a tirar para hacer feliz a dos nicaragüenses”, después tiró uno de 500. Y entonces Gonzalo le dijo: “General, por qué mejor no se tira usted y nos hace felices a todos los nicaragüenses”.

:::Un buen chiste en esos tiempos.

Y esos chistes fueron famosos. Un paradigma para mí fue cuando él estaba en una fiesta con los Somoza. Estaban un montón de ministros haciendo reverencia y todos estaban queriendo quedar bien con él y entonces dice Gonzalo: “Serviles, serviles”. Y todo el mundo lo vuelve a ver y él le dice a un muchacho: “Serviles, ¿no ves que los señores ya quieren comer?”

:::En la caricatura política… supongo que debe ser muy difícil poder plasmar en una imagen algo que sea artístico y a la vez gracioso.

Yo conocí a grandes caricaturistas, al “Chino” Barahona, que tenía una caricatura que se llamaba Panchito Garrano. Conocí a Ampié que era el caricaturista de Novedades, a Alberto Mora Olivares, Cipriano Úbeda, Carlos Sánchez y Róger Sánchez, con el que trabajé la Semana Cómica durante unos tres y cuatro años.

:::¿Pero cuál es la clave para que alguien se ría con las caricaturas?

Bueno, el elemento principal de una caricatura, ya sea radial, impresa o teatral, es contraponer lo serio con lo ridículo. Y ese contraste te hace reír.

:::¿Usted cree que ha cambiado el humor en los medios de comunicación?

Sigue siendo el mismo, lo que pasa es que el humor ha quedado reducido a los periódicos escritos. Ya los programas de radio tienen problemas para solventarse y entonces las radios ya no tienen programas de ese tipo. Pero sigue habiendo teatro humorístico y humor en la obra literaria.

:::¿El doble sentido es otro recurso para hacer humor?

Es lo mismo, vos vas a decir algo que aparentemente es serio; pero tiene un sentido doble y se usa mucho tanto en la vida cotidiana, en una rueda de chistes, como cuando escribís profesionalmente.

:::Ahora hay programas de chistes, pero bastante “pesados”, ¿dónde está el límite?

Eso depende de la cultura y del buen gusto del escritor, porque están los que se llaman chistes vulgares, que aunque te hagan reír por un momento, a la larga te choca. Y está el humor pornográfico que también a la larga como que no gusta. Eso depende de la cultura del que escribe y del que actúa.

:::Pero también dependerá del público.

Depende también de la cultura del público. Sí. Si vos te estás dirigiendo a un público corriente, tenés que hacer un humor pesado, que es lo que le pasa a algunos humoristas callejeros, que tienen que recurrir a eso.

:::Volvamos a lo de los apodos. De todos los que escuchó, ¿cuál fue el más llamativo?

A Fernando Agüero le decían “Pescuecito”, él tenía un cuello bastante largo. Al doctor Julio Quintana, ministro de Gobernación del general Somoza, le decían “La Mona del Charal”, él era bastante morenito.

:::¿A usted le tocó poner un apodo?

Es posible, había una casta de gobernantes aquí en Nicaragua que eran los Sacasa, el jefe era el doctor Crisanto Sacasa. Entonces les decían las “Crisantenas”, para denotar que dependían de ese caudillo.

:::¿No se acuerda de uno de su autoría?

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Jesús Miguel “Chuno” Blandón es abogado de profesión, pero el humor ha sido su vida, que ya lleva 72 años.

Es creador de novelas y obras de teatro cuyo centro es el humor político, con el que criticó al dictador Anastasio Somoza Debayle.

Sus ocurrencias han recibido una denominación: “Las chunadas”, esas que se hicieron famosas en su programa El Tren de las Seis.

Como él dice, ahora está un poco retirado de esas “lides”, y está entregado a la administración de su estación de radio La Tigre.

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Lo que te voy a contar algo es más bien un chiste que inventamos, una expresión que ahora cree la gente que la dijo Sucre. Cuando estaba narrando una pelea en Londres, Sucre dijo: “Alexis, Alexis me vas a matar del corazón”. Nosotros inventamos la frase que la gente cree que es de él: “Muchacho loco, me vas a matar del corazón un día de estos”. Pero realmente Sucre nunca dijo eso, pero como se volvió tan famoso y como el actor imitaba muy bien a Sucre, la gente cree que la dijo.

:::¿Y quién era el actor?

Era un imitador muy bueno que se llamaba Faustino Sánchez, que ya murió. La gente se reía muchísimo con ese invento.

:::¿Cuál cree que es el personaje más fácil de caricaturizarlo?

Es que hay quienes son más fáciles porque tienen rasgos pronunciados. Por ejemplo, yo soy fácil de caricaturizar. Soy un personaje caricaturizable, pero no solo en el físico, sino también los modos. Yo conocí y todavía está vivo, a un personaje en León, el ingeniero Francisco Argeñal, y su forma de hablar era tan absurda, porque revolvía Rubén Darío con José de la Cruz Mena y le metía a Stanley Cayasso, aquello era una cosa que era fácil de caricaturizar. Entonces había un actor que se vestía como él y comenzaba a decir un montón de disparates, porque el personaje en sí era sumamente ridículo.

:::Hoy en día encontramos esos personajes.

En la realidad sí existen esos personajes, porque su vida misma es una contradicción permanente. Ellos creen que están actuando seriamente, pero de repente te provocan la risa.

:::¿Podría mencionar alguno?

Pues no se me ocurre y como yo estoy retirado de esas lides, no quisiera meterme a problemas.

:::El nicaragüense le parece que en general es gracioso o ¿hay sus excepciones?

Yo diría que el nicaragüense disfruta del humor, pero hay gente que no le gusta el humor también. Está el caso de Carlos Fonseca, que era un hombre tan serio aparentemente y sin embargo fue él quien me dio la oportunidad de hacer mi primera colaboración de humor político y que siguiera ese camino. Carlos disfrutaba del humor, sobre todo cuando era político, y hay personas también que se creen graciosas y lo que dicen más bien cae pesado. Solo ellas se ríen de sus propias ocurrencias.

:::Eso les pasa a muchos políticos, creo.

Sí, exactamente.

:::Hablando de ridiculez, ¿qué es lo más ridículo que ha escuchado?

Bueno… no podría poner un ejemplo específico, pero generalmente cuando una persona se autoalaba mucho, cuando empieza a echarse incienso a sí misma, generalmente cae en el ridículo. Lo que la gente admira es la humildad, si van a hablar bien que lo hagan otros, pero vos no podés decir “soy el mejor”, porque eso es ridículo.

:::Y se presta a la burla.

Así es, si vos empezás a decir que sos el mejor, que sos el gallo, le das pie a un humorista para que se burle de vos.

:::¿Alguna vez a usted le dieron una broma que no le gustó?

Muchísimas veces, la diferencia es que yo me las aguanto, hay otros que no.

:::¿Le ha tocado dar una broma que no se la aguantaron?

La del “Club de las Palomas Muertas”, que tiene un doble sentido. Yo soy un hombre bromista y las principales víctimas de bromas son mis amigos. Algunos las toman a bien, otros a mal. En la Semana Cómica de la primera época había dos humoristas, uno era Arturo Olivares. Él había inventado la existencia de un “Club de la Paloma Muerta”. Entonces un día se me ocurrió que entre varios amigos, ya cuando teníamos una edad avanzada, hiciéramos el club. Varios se pusieron enojadísimos conmigo, se sintieron ofendidísimos y yo era por fregarlos, por molestar.

:::¿En realidad era tan fuerte la ofensa?

Es que vos sabés que hay hombres que no aceptan la vejez y dicen “soy un macho, soy un hombre que puede con cien mujeres a la vez”. Y muchas veces entre más viejos peor la cosa. Decirles que participen en un club como este, es un insulto.

:::Y pasa que entre más molesto el amigo, más siguen las bromas.

Yo conozco a uno de esos hombres así, el cantautor Mario Montenegro, ese hombre es tremendo, si te agarra de encargo no te suelta. Él era muy amigo de Wilmor López y te voy a dar un dato que tal vez no conocés vos. Otto de la Rocha es el gran humorista por excelencia de Nicaragua; sin embargo, él como Aniceto es humorista, pero como Otto de la Rocha es el hombre más serio que yo he visto. Y precisamente Mario Montenegro y Wilmor López lo hacían víctima de ciertas bromas que no los perdonaba y los paraba en seco, porque Otto como Otto es un hombre serio.

:::¿Conoce algunos otros humoristas que son así o el caso de don Otto es muy particular?

En el caso de Otto es muy especial, porque hay una separación total entre el personaje y el ser humano, él exige un respeto absoluto para él y para su entorno. Carlos Mejía Godoy, por ejemplo, es una mezcla, a él le gusta hacer chistes, de hecho muchas de sus canciones son humorísticas, “Panchito Escombros” por ejemplo. Ese fue otro que se burló de Somoza, cuando le dice: “Porque siempre a la sardina se la come el tiburón y el que tiene más galillo siempre traga más pinol”. Carlos, aunque es serio, tiende también al humor, a las bromas, a poner apodos y a esas cosas, en su vida privada.

:::Hay personas que pueden ser humoristas y otros que pueden ser, como decimos popularmente, jodedor, qué es distinto, ¿no?

Pues sí. Entre Carlos y Otto se hacían muchas bromas. Carlos tiene fama de ser muy distraído. Se contaba antes del terremoto que una vez iba para el cine con su esposa y entonces llegaron al Teatro Margot y le dice: “Me voy a bajar por las boletas, andá parqueate”. Pero como la calle del Margot era la misma de la Radio Corporación, de repente se le olvidó y creyó que iba para la radio. Se fue a hacer sus cosas, a trabajar y hasta como a la hora y media se acordó de que su señora estaba esperándolo en el teatro. Eso lo contaba Otto acerca de Carlos. Y Carlos también le daba bromas a Otto.

:::¿Conoció a un político que fuera gracioso?

Una de las cosas más importantes en un político es ser carismático, comunicarse bien con la gente. En este momento no se me ocurre uno, pero sí han existido personas que recurren al humor para comunicarse con el pueblo y eso les ha dado mucho éxito.

:::Arnoldo Alemán es experto a hacer relaciones con los dichos populares.

Así es, precisamente se daba muchas bromas con la periodista Lucía Pineda.

:::¿Para usted el nicaragüense podría en algún momento dejar de reír?

Yo lo veo muy difícil, porque hemos pasado pruebas terribles como la guerra y el terremoto. Te voy a contar una historia que ocurrió con el terremoto y la gente la contaba con jocosidad, y estamos hablando de un drama terrible que ha vivido el pueblo nicaragüense. En una casa que se había caído, un matrimonio desenterró a su suegra, la sacó de los escombros y no hallaban dónde ponerla, no iban a ponerla en la calle ni en el suelo y estaban recogiendo todos sus enseres para ponerlos en un camión. Entonces la echaron en un ropero y la sacaron a la acera y empezaron a cargar y cuando se fueron, ¡se había quedado el ropero con la suegra adentro! Esa es una cosa que circuló en Nicaragua y no sé si fue cierto y la gente se reía, y con la guerra igual fue.

:::¿Hay que tener cuidado con el humor?

El humor, si no lo sabés manejar, puede ser fruto de muchos problemas. Yo dichosamente con los únicos que tuve problema con el humor fue con Somoza y la Guardia, nada más. Mis bromas no provocaron indignación, lo que provocaban era risas.

:::Pero usted lo dice como si no fuera nada, y era Somoza…

Me refiero con “dichosamente” porque el ataque contra Somoza era fuerte, no iba a pretender que él estuviera contento, pero era una persona tan odiada que aunque podía llegar a reprimirme, yo contaba con el apoyo popular.

Sección Domingo desgracias Humor archivo

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COMENTARIOS

  1. Poto Barrios
    Hace 13 años

    Dicen que recordar es vivir.En esta entrevista del Dr.Jesús Miguel Blandón,sus vivencias nos traen a sus contemporáneos graciosas y sentimentales remembranzas.Chuno es y siempre ha sido un hombre de extraordinario talento.Unas respetuosas aclaraciones:El caricaturista era «Chilo»Barahona,no Chino; y su caricatura era «Panchito y la rana».El apodo de Bolaños era «Churruco». A Julio Quintana se le conocía como la «Mona del Chanal».Y a los seguidores de Sacasa como «Los Crisantemos».

  2. marisela soto
    Hace 13 años

    EL entrevistado hace solo comentario de la era Somocista; sera que la extraña o hipocritamente se la esta tirando a la admiistracion actual?

  3. A LAS COSAS POR SU NOMBRE
    Hace 13 años

    El nicaragüense no sólo es, como dice «No-Chú», simplemente un candoroso y bonachón de espíritu bromista; es díscolo, contestario, disociador, tumultuoso, refractario, «habla con la mano en la bolsa», y para colmo, el poeta Pablo Antonio Cuadra señalaba a la «guatusa» como «el símbolo obsceno de la identidad nicaragüense». Lo de bromista viene acompañado del la actitud del zanjeo, del tremendo abismo, digo, pero hago otra cosa. Por eso, Nicaragua es, un gran abismo.

  4. nora la exploradora dice:
    Hace 13 años

    y en la era actual,nuestros gobernantes se les conoce como El Trompudo y La Chamuca. ja ja ja

  5. Sherlock Holmes
    Hace 13 años

    De acuerdo con Poto Barrios, parece que a Chuno Blandon se le estan olvidando algunas cosas, Poto, una mas, la calle del Margot, no era la misma de la Radio Corporacion, pues esta quedaba en la calle de Candelaria, que era la calle del Teatro Salazar, despues llamado Alcazar.

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