A los 46 años de edad, Eddy Talavera se retira de jugador activo todavía con mucha gasolina en el tanque. Su edad es un espejismo. Juega con la vitalidad de un chavalo y todavía más, porque es capaz de cubrir cualquier posición del beisbol, incluyendo la receptoría y conserva intactas herramientas valiosas, como la velocidad de piernas y potente brazo, tanto así que en el 2013 sacó un par de inning como lanzador en el Pomares.
Pero aún más que su utilidad en el terreno de juego, Talavera fue un ejemplo para los peloteros de esta generación. No solo por ser uno de los bateadores más longevos que se recuerde, sino por su disciplina, entrega, determinación y liderazgo.
Por suerte no se va del beisbol. Al concluir la Liga Profesional colgará los spikes, pero se pondrá tenis para iniciar su carrera como mánager, con el equipo Estelí del beisbol de la Primera División.
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“No se me han acabado las ganas de jugar, pero el tiempo está pasando, ya tengo 46 años y ahora hay que pensar en un futuro diferente, en otro rubro del beisbol, porque es difícil desligarse y salió la oportunidad de ser mánager”, le dijo Talavera en entrevista a Rosa Membreño. “Ser All Star en el Premundial de Colombia, ganar un Guante de Oro, destacarme en el campeonato conseguido por León en la Liga Profesional y dar batazos claves con equipos como Matagalpa, son momentos inolvidables”, agregó.
Talavera tuvo una carrera peculiar, porque debutó en la Primera División a los 20 años de edad en la temporada de 1987-1988 y durante seis años intentó sin éxito trascender en el beisbol, hasta que se partió el tobillo y salió de acción por ocho años.
Sin embargo, no perdió el tiempo y aprovechó la oportunidad que le brindó el mánager Heberto Portobanco en el Cuerpo Técnico del Granada para cultivar un férrea disciplina y aprender más del juego.
Volvió en el 2002 y tres años más tarde debutó con la Selección Nacional como un novato de 38 años. Desde entonces, ganándole la batalla al tiempo, su carrera fue en ascenso. En el 2011, con 44 años encima, bateó a .366 en el Pomares, en el 2012 finalizó con .347 y en la campaña anterior registró .318, con un promedio de 100 hits, 18 dobles, seis jonrones y 50 carreras empujadas en cada temporada. De modo que para nada era una carga, sino más bien parte del núcleo ofensivo de los Tiburones.
En la Liga Profesional ya no tiene un rol estelar, pero es alguien útil como suplente. Actualmente, con los Gigantes del Rivas ha jugado la segunda base y el jardín izquierdo, participando en 25 de los 45 juegos del equipo.
“Tomé el reto de dirigir al Estelí porque es un equipo con jugadores de buena actitud. No me interesan los trabucos, sino un grupo de peloteros que tengan ganas de jugar y de aprender. Me hubiera gustado dirigir al Granada, con quienes aún como jugador venía trabajando con el talento joven, pero encontré la oportunidad en otra parte”, señaló Talavera, quien seguramente también triunfará en su nueva función.
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