Sergio León C.
Juan Bravo López, de 47 años, narró ante la Policía de Bluefields, en la Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS), que le clavó el primer machetazo a su esposa Lidia Diana Aguilar Morales, de 48, cuando esta se encontraba a espaldas a él, en el cuarto de su vivienda.
Bravo admitió que tras discutir en el cuarto de su vivienda ubicado en la comarca San Ramón, de la comunidad La Fonseca, jurisdicción de Kukra Hill, frente a su mujer “tomé mi machete, ella me dio la espalda y le aventé el primer machetazo en la espalda, y otros. Cayó boca abajo al lado de la cama pero logró levantarse y salió del cuarto”.
Y el hombre prosiguió diciendo que Aguilar quiso huir de sus ataques dirigiéndose a la puerta de salida de la vivienda, “pero no le permití”.
“¿Para qué la iba a dejar herida?”, justificó Bravo ante la investigadora de la Policía de Bluefields, que procesó el expediente policial.
Y continuó: “Le di varios machetazos en la cara y ahí ella cae muerta pero antes de morir agarré un cuchillo y se lo metí en el estómago para terminar de matarla, luego agarré el cuerpo y lo envolví en plástico, alisté una mudada para irme, lavé mi camiseta, el machete pero no el cuchillo”, culminó Bravo su declaración policial.
BUSCARÁN LOS 30
La fiscal auxiliar del Ministerio Público, Shura Welcome, dijo que la declaración de Bravo “es escalofriante”.
“La declaración del investigado detalla la forma en que la asesinó, es un femicidio y vamos a pedir la pena máxima de 30 años, ahí vemos que hubo premeditación y alevosía, se esmeró en lo que estaba haciendo de una manera cruel, en la misma entrevista dijo que la señora no gritaba a pesar de tener 25 heridas”, informó Welcome.
La acusación por el delito de femicidio contra Juan Bravo López, ante el Juzgado de Distrito Penal de Audiencias de Bluefields, será hoy viernes en horas de la mañana, confirmó la funcionaria fiscal.
El mediodía del 30 de diciembre, Juan Bravo López sostuvo una discusión con su esposa Lidia Diana Aguilar Morales, por asuntos pasionales, “eso fue producto de los celos entre ambos, ella lo celaba a él y él la celaba a ella”, sostuvo el comisionado Rolando Coulson, jefe de la secretaría ejecutiva de la Policía Nacional en la RAAS.
El comisionado indicó que según las investigaciones, Bravo y Aguilar sostenían riñas frecuentes, y más aún en la ingesta de licor.
Paul Gómez Morales, hermano de la víctima, demandó justicia ante las autoridades de la Policía y del poder judicial.
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