Anagilmara Vílchez Z.
En el 2014, ¿el Gobierno de Nicaragua y la Iglesia católica podrán dialogar sobre los temas polémicos que afectan al país? El arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, asegura que sí.
La fiel católica Mayra Palacios opinó a LA PRENSA que “la unión de las familias es la fuerza. Es la fuerza del país, es la fuerza que impulsa los trabajos, las decisiones. Todo”. Por eso ella, como cientos de católicos, asistió a la última misa del 2013 para “dar gracias” por lo vivido y poner en “las manos del Señor” sus propósitos para el 2014.
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Según Brenes, los líderes católicos están “abiertos” a platicar con el presidente Daniel Ortega —reelecto inconstitucionalmente en el 2011— con quien el año pasado mantuvieron una “reunión fraternal” en la que, según sus participantes, no se discutieron temas de trascendencia nacional.
“Él (Dios) va a propiciar el momento en el cual se tenga que dar ese diálogo. Nosotros, pues, siempre seguiremos dando nuestros aportes desde nuestra situación de pastores, no como políticos ni como sociólogos, sino como pastores”, aseveró Brenes, después oficiar la misa en la que despidió el año 2013.
El arzobispo de Managua insistió en que “con el diálogo se llegan a buenas conclusiones”, mientras “con la confrontación y con las tensiones, nunca se llega a nada”. Esto, según él, partiendo de la experiencia que ellos como mediadores han tenido en las épocas de crisis que han hecho tambalear al país. Tal es el caso del conflicto armando que dividió a Nicaragua en la década de los ochenta, citó.
Políticos responsables
Brenes advirtió que en Nicaragua “nuestros líderes políticos tienen toda la responsabilidad de cada una de las acciones que se tomen a nivel nacional” y agregó que al final “cada uno desde su estado de vida deberá responder al Señor”.
Según monseñor Brenes, la Iglesia espera que en el 2014 en el país las decisiones se tomen partiendo del bien común y del desarrollo de los nicaragüenses. No de intereses particulares ni políticos.
Es momento de evaluar
Durante y después de su homilía, el arzobispo de Managua instó a los nicaragüenses a realizar una evaluación sobre cada una de sus acciones en el año que recién terminó.
Para él, este es el momento de hacer un inventario de la etapa que concluye tomando en cuenta que los aciertos y errores son parte del crecimiento humano. Además, revisando el lugar que Jesucristo y los seres amados ocupan en cada vida.
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