Gloria Picón Duarte
El presidente inconstitucional Daniel Ortega tiene el concepto de los valores “invertido”, asegura el diputado Alberto Lacayo, vicejefe de la Bancada Alianza Partido Liberal Independiente (Bapli), porque sostiene que en la práctica el titular del Ejecutivo hace todo lo contrario a lo que dice en sus discursos y en sus lemas publicitarios.
En el mensaje de fin año y los propósitos del nuevo año Ortega y sus esposa, Rosario Murillo, destacan que los logros alcanzados en el 2013 se deben “al clima de paz, tranquilidad, unidad, y seguridad que vivimos” y mencionan que el 2014 es para “seguir haciendo patria”, como reza el nuevo lema del Gobierno en grandes rótulos publicitarios.
“No sé si hacer su capricho y su voluntad con las reformas constitucionales significa hacer patria o signifique unidad, amor y reconciliación agredir a los de #OcupaINSS, a los que protestaron contra MPeso, agredir a los comerciantes del mercado Mayoreo”, señala Lacayo, quien sostiene que “Ortega tiene invertidos los valores: predica una cosa y, a la hora de hacer, persigue, garrotea y pretende convertirse en el monarca”.
Para Azahálea Solís Román, miembro de la Unión Ciudadana por la Democracia (UCD), lo que Ortega hizo durante el 2013 fue vender la patria a un extranjero. “¿Cómo va a hacer patria si regaló la patria a un extranjero? Todos los días vemos el comportamiento neoliberal en lo económico, sin verdaderas políticas sociales para toda la población”, señala.
Solís considera que el nuevo lema del Gobierno pretende responder a los señalamientos de organizaciones de sociedad civil que calificaron a Ortega como un “vendepatria” en el 2013, por entregar la soberanía del país con la concesión del Gran Canal Interoceánico al empresario chino Wang Jing.
Lacayo agrega que lo que se vio en el 2013 no está nada cerca del “amor, reconciliación o consenso”, ya que al parlamento las leyes llegaban “precocinadas” y los oficialistas solo llegaron a apretar el botón y a legitimar lo que quería Ortega. En cuanto a la paz de la que habla el Gobierno, asegura que basta ver lo que pasa en el norte, donde han habido episodios de violencia, cuando las vías cívicas y democráticas se han cerrado.
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