TOMADO DE EL UNIVERSAL Y EFE
Contrario a los cálculos anticipados de que la inflación en noviembre cerraría en el ocho por ciento, el Banco Central de Venezuela (BCV) informó que el indicador en los últimos dos meses del año logró desacelerarse y defendió que fue “gracias” a las fiscalizaciones de precios al consumidor cumplidas en las últimas semanas y ordenadas por el presidente del país, Nicolás Maduro.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) fue de 4.8 por ciento en noviembre, algo menor a la tasa registrada en octubre (5.1 por ciento).
“La actividad económica medida por el PIB registrará en 2013 una significativa desaceleración al pasar de un crecimiento de 5.6 por ciento en 2012 a un menguado 1 por ciento en el año que termina”, dijo la plataforma antichavista sin creer en el 1.6 por ciento anunciado por Nicolás Maduro.
La menor actividad de la economía se explica, agregó la MUD, en “las restricciones de divisas al sector privado y, además, por un esquema de controles de precios y de cambios que han afectado los sectores más dinámicos, en particular la industria manufacturera”.
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El dato se publicó con 20 días de retraso y luego que Maduro presionara a las autoridades fiscalizadoras de la economía en que debía revisarse a la baja la cifra para finales de año, por las medidas adoptadas contra lo que el gobierno califica de “guerra económica” de varios sectores empresariales y de la oposición venezolana.
INFLACIÓN MÁS ALTA
Estimó el BCV que incluso en diciembre la inflación será de 2.2. Aunque el banco emisor no proporcionó la cifra anual, Maduro confirmó minutos después en una rueda de prensa que la tasa de inflación interanual es del 56 por ciento, la más alta en América Latina.
El BCV aseguró que en octubre la inflación estaba “desatada” y que de no haberse aplicado las medidas de fiscalización, el indicador podría haber alcanzado 6 por ciento en noviembre.
Para hacer frente a la llamada “guerra económica” que atribuye al sector privado, Maduro, antes de las elecciones municipales del 8 de diciembre, ordenó una rebaja de los precios de electrodomésticos, ropa, carros, muebles y juguetes, con la ayuda de las fuerzas de seguridad del Estado y bajo la amenaza de arresto a los comerciantes que incumplieran la medida.
“Si Venezuela no estuviera sujeta a esta guerra económica, tuviéramos una inflación de un dígito y no de 56 (por ciento)”, justificó Maduro este lunes.
La caída en la variación intermensual en el precio de los electrodomésticos es explicada como consecuencia de “las medidas de inspección y fiscalización”.
Pero, otros rubros no alcanzados por las medidas económicas gubernamentales, como los alimentos, reflejan un aumento en su índice de precios, de 5.6 por ciento en octubre a 7.5 por ciento en noviembre.
“La burbuja inflacionaria en el sector alimento es de 3,000 por ciento, sin razones económicas”, dijo Maduro.
Sin embargo, Venezuela, pese a ser una nación petrolera, tuvo un pírrico crecimiento económico del 1.6 por ciento que logró en 2013, cifra muy inferior al seis por ciento presupuestada por el propio Gobierno, pero que el mandatario defendió como un logro frente al sabotaje —que afirma— sectores empresarios libran en su contra.
Este crecimiento de 1.6 por ciento es el más bajo de América Latina de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Cepal.
Mientras el presidente Maduro trató de defenderlo como un resultado “del modelo económico inclusivo” de su Gobierno, los análisis independientes lo fustigan como evidencia del fracaso que enfrenta la nación petrolera.
“Este es un crecimiento real, distribuido en la sociedad. Este índice expresa el modelo económico inclusivo que tiene Venezuela”, afirmó Maduro.
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