Dificultad con tregua de maras

El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, reconoció ayer que la tregua entre pandillas violentas vigente en el país desde el 9 de marzo de 2012, y que redujo los homicidios de 14 a 6.5 por día, afronta “dificultades”, pero negó que haya una ruptura del proceso pese a recientes ataques a policías.

SAN SALVADOR/AFP

El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, reconoció ayer que la tregua entre pandillas violentas vigente en el país desde el 9 de marzo de 2012, y que redujo los homicidios de 14 a 6.5 por día, afronta “dificultades”, pero negó que haya una ruptura del proceso pese a recientes ataques a policías.

Los problemas que afronta la tregua son de “comunicación” entre los cabecillas que están en las cárceles y los que permanecen en las calles, que han “violado” compromisos adquiridos, manifestó Funes en rueda de prensa tras un acto en un céntrico hospital público de San Salvador.

Funes acusó al fiscal general de la República, Luis Martínez, de interferir la comunicación entre pandillas al rechazar el traslado de pandilleros de diferentes cárceles. Esa restricción impide una reunión que ha solicitado el subsecretario de Seguridad Multidimensional de la Organización de Estados Americanos (OEA), Adam Blackwell, en su calidad de verificador del proceso, con la “ranfla nacional” (cabecillas de pandillas), en un penal de la periferia de San Salvador.

Funes agregó que el Gobierno “no es responsable” de la tregua pactada bajo la mediación del vicario castrense Fabio Colindres y el excomandante guerrillero Raúl Mijango, entre las pandillas Barrio-18 y Mara Salvatrucha (MS-13). Luego se sumaron tres pandillas.

COMPROMISO CON TREGUA

Ante los últimos ataques armados de pandilleros a policías y soldados, Funes dijo que la información que le ha proporcionado el vicario Colindres es que los cabecillas de las maras “siguen comprometidos” con la tregua, a pesar de que hay pandilleros que hacen “caso omiso” del compromiso.

Sin embargo, reconoció que “hay problemas entre las pandillas rivales” y algunas de las maras “no han logrado el control de los territorios como habían prometido en la tregua, y entonces están comenzando a asesinar a policías y a militares”.

Funes consideró “fundamental” que los mediadores de la tregua se reúnan en forma “permanente” y tengan comunicación con los jefes de clicas (células) para que “las órdenes” puedan llegar a los pandilleros en los territorios y estos “respeten” la tregua como cuando se inició.

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