Lucydalia Baca Castellón
Pese a que los dos ajustes que se aplican al salario mínimo cada año —como obliga la ley—, han garantizado el crecimiento del salario nominal, en general la paga real que reciben los trabajadores se ha estancado y para algunos sectores incluso se ha reducido, disminuyendo así su capacidad de compra.
A agosto del 2013 el salario nominal promedio de los asegurados creció hasta 7,605.30 córdobas, el de los asegurados a 7,815.30 y el del empleo formal a 7,367.60 córdobas.
Sin embargo, con respecto al 2007 el pago real promedio que reciben por mes los asegurados solo registró un leve incremento al colocarse en 4,232.80 córdobas. Pero el de los otros dos sectores se redujo. El de los trabajadores del Gobierno bajó a 4,349.30 y el del empleo
formal a 4,100.30 córdobas.
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El salario mínimo se fijará cada seis meses atendiendo a las modalidades de cada trabajo y el sector económico. Esta fijación puede ser por unidad de tiempo, obra o por tarea, pudiendo calcularse por hora, día, semana, catorcena, quincena o mes.
En el artículo 8 establece que se debe: reajustar de forma automática el salario mínimo sobre la base de la pérdida del poder adquisitivo indicado por la variación semestral del Índice de Precios al Consumidor (IPC), es decir la tasa de inflación semestral anunciada oficialmente por el Banco Central de Nicaragua (BCN), más el crecimiento real de cada sector de la economía según Cuentas Nacionales del BCN, hasta llegar a un máximo del ciento por ciento de la Canasta Básica. Una vez que el salario mínimo de cada sector de la economía logre el ciento por ciento de la Canasta Básica, los incrementos posteriores se limitarán a la indexación que determine la variación semestral del IPC anunciada por el BCN.
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- C$3,862 este es el salario mínimo promedio nacional en Nicaragua, con los últimos dos ajustes aplicados este año, según datos del Ministerio del Trabajo (Mitrab).
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“Eso ocurre porque en la fórmula que se usa para calcular los incrementos del salario mínimo no se incluye el porcentaje de crecimiento del precio de los productos de la canasta básica, que en los últimos tiempos ha sido más acelerado que el de los ajustes que se aplican al salario”, señala el secretario general de la Central Sandinista de Trabajadores (CST), Roberto González.
“Desafortunadamente —dice González—, cuando se definió la metodología para negociar el salario mínimo solo se incluyeron dos criterios fundamentales: la tasa de crecimiento de la economía y la de inflación, que aunque refleja el alza de los precios no compensa el crecimiento del precio de la canasta básica”.
I.R. TAMBIÉN INCIDE
Para el secretario general de la Confederación General de Trabajadores Independientes (CGT-i), Nilo Salazar, el techo del Impuesto sobre la Renta (IR) que quedó establecido en la Ley de Concertación Tributaria, también contribuye al deterioro del poder de compra, porque quienes exceden los 100,000 córdobas anuales de salario establecidos (267.67 córdobas por día o 32.62 por hora) deben pagar un excedente “bastante exagerado”.
Los sindicatos independientes acusan a los de tendencia sandinista de prestarse a “hacerle el juego” a la empresa privada tal como se los ordena el Gobierno, aceptando incrementos que no cubren el alza real del costo de la vida. “Sin importarles que están sacrificando a la clase trabajadora”, sostiene Salazar.
“En los últimos años, con cada ajuste que se aplica al salario mínimo hemos venido perdiendo capacidad para adquirir los productos de la canasta básica… Con cada ajuste se estrangula la capacidad de compra del trabajador, a quien engañan con incrementos que se quedan en el papel, porque si usted se va de compra con un billete de 100 córdobas compra la mitad de lo que compraba hace cinco años”, manifiesta Salazar.
Según Pedro Ortega, secretario general de la Confederación de Sindicatos de Trabajadores de Zona Franca, afiliada a la CST, en algunas empresas del sector privado, que es el más afectado por el deterioro de la capacidad de compra, algunos beneficios otorgados a través de los convenios colectivos, compensan esta pérdida de capacidad de compra.
BENEFICIOS COMPENSAN
Entre los beneficios que menciona figuran los bonos por transporte y alimentación y “otros que otorgan algunas empresas en base a producción”.
Además, dice Ortega, la venta de paquetes alimenticios por parte de la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (Enabas) a un costo menor al del mercado para compensar la pérdida de la capacidad adquisitiva del trabajador ha generado tan buenos resultados que la práctica se está ampliando a muchos otros sectores. Pero aún estos tipos de beneficios no llegan a la gran mayoría de los tres millones de trabajadores que están en el mercado laboral, tanto formal como informal.
González y Salazar coinciden en la necesidad de incorporar a la fórmula de cálculo del incremento del salario la tasa de crecimiento del precio de los productos de la canasta básica.
Sin embargo, reconocen que para incorporarlo sería necesario reformar la Ley del Salario Mínimo. Los representantes de amabas tendencias sindicales también comparten que una negociación de incremento para períodos más largos que el actual, como pretende la empresa priva, ocasionaría un deterioro más evidente del poder adquisitivo del salario.
Pero González considera que si la empresa privada insiste en cambiar el mecanismo de negociación del incremento al salario mínimo, para establecer ajustes para dos o tres años, se debe aprovechar la reforma para incorporar en la fórmula de cálculo del incremento salarial un tercer factor que sería el porcentaje de crecimiento del precio de los productos de la canasta básica.
El asesor para Asuntos Económicos de la Presidencia, Bayardo Arce, dio luz verde esta semana a la empresa privada sobre la posibilidad de aplicar una reforma a la Ley del Salario Mínimo en 2014 para que este sea negociado a mayor plazo.
No obstante, Salazar no cree que los sindicatos de tendencia oficialista mantengan esa posición, ya que desde la llegada al poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional no han hecho otra cosa que respaldar las propuestas que anticipadamente “amarra” el Gobierno con la empresa privada, “y rechazar las propuestas reales en beneficio de los trabajadores que presentan los sindicatos independientes”.
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