Raúl Benoit

Navidad, ¿dulce Navidad?

Arrollados por la propaganda consumista, el desenfrenado deseo de tener más y más, lo mejor del mercado y con la envidia oculta de poseer lo del vecino cueste lo que cueste, muchas personas atraviesan por una de sus peores crisis de fe y por consiguiente de emociones y sentimientos, que les hace arrugar el corazón sin percibirlo.

Algunos me dirán que mi retrato es exagerado pero, en las últimas décadas hemos visto transformarse tradiciones religiosas que antes permitían la unidad familiar, por ejemplo, la novena o las posadas, las nueve noches de cánticos y rezos previos a la natividad, lo cual llenaba los corazones de paz y armonía.

Ahora hace parte de festejos y conmemoraciones comerciales que enriquece a multinacionales en los Estados Unidos y China y nos deja vacíos espirituales y grandes deudas en enero.

Ese mercado degradante nos aleja de la esperanza, de la compasión e incluso de la tolerancia. La palabra aguinaldo, agregada a la novena, transformó el acto de fe humano en un simple negocio anual.

Cuando pequeños nos emocionaba a mis hermanos y a mí, la aparición del Niño Jesús en el pesebre el 24 de diciembre y el andar mágico de los Reyes Magos, acercándose día tras día al establo donde la historia cuenta que María dio a luz al Mesías. Nuestras inquietudes y las preguntas a mamá se fusionaban de una manera alegre e inocente sobre esa compleja y divina tradición bíblica.

Pero todo ha cambiado. Muchas familias fingen unión, pero en el fondo de su corazón permanecen disgregadas y resquebrajadas, llenas de rencores, envidias, secretos pecaminosos y tratando de competir entre sí olvidando la fraternidad.

Se perdió la consideración y la caridad con los ancianos, los padres, abuelos, tíos y parientes solitarios. A la gente no le quita el sueño abandonarlos. Visitarlos es una carga que no se sienten obligados a cumplir. La tristeza y la soledad de muchos de nuestros patriarcas familiares es una sombra que persigue en la vejez.

Al comenzar diciembre, un comercial de televisión de un almacén de cadena me hizo reflexionar: “Lo que importa son los regalos”, dijo la modelo con un rostro enajenado. Más allá de mi queja del cambalache de lo espiritual por lo material, debemos recapacitar qué otras cosas hacemos mal.

Por ejemplo, el dinero que se consigue maltratando y abusando de los trabajadores no es dinero honesto. Las mentiritas piadosas no son tolerables porque al final son falsedades que le hacen daño a alguien. Abandonar a nuestros ancianos es malo. La arrogancia es inmoral. La codicia es perversa. El odio es malo. Humillar al prójimo o provocar envidia a los demás es ruin. Enseñar a los hijos a despreciar a la familia o a los amigos es mezquino.

Vale la pena orar en estos días (por el Dios o la creencia que tengan) y cambiar la actitud para que nuestro espíritu esté en armonía. Para comenzar, no hagamos daño premeditado a los demás.

Sean exactos o no los relatos bíblicos sobre el nacimiento de un niño llamado Jesús, la historia ha dejado un rastro de coincidencias sensitivas: paz en los espíritus y unión familiar. No debemos cambiar y esconder esa verdad que nos hace más humanos. Feliz Navidad.  

El autor es periodista colombiano.

COMENTARIOS

  1. Reynaldo
    Hace 13 años

    Muy bonito todo lo que dice, pero la realidad es que el amor y el compartir muy pocos lo hacen, estamos tan heridos y tan engañados que la caridad y el ser generoso lo llevamos muy, pero muy escondido para no ser engañados nuevamente. En este mundo en que vivimos debemos estar alerta a protejer a nuestros seres queridos y cuidarnos de no ser abusados, es la ley de la selva, ojala respetemos y que nos respeten,para que surja la paz.

  2. Denso
    Hace 13 años

    Buen articulo y bueno para tomarlo en cuenta,sobre todo esas personas que no le dan mucho valor a las reuniones familiares,que cada quien parte por su lado y hasta incluso la pasan con gente desconocida en discotecas,nada que ver con ambiente familiar;por mi parte la paso con toda mi familia,con mucho ruido pero en armonia !!!MERRY CHRISTMAS A TODOS!!!

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí