RECUERDOS DEL TERREMOTO
Se han publicado numerosas historias de personas adultas que por un milagro quedaron vivas después del terremoto, según cuentan unos que hacía pocos por minutos habían salido de restaurantes, otros estaban en fiestas y así porque era la víspera de Navidad, sin embargo no he leído un relato de alguien que fuera adolescente en esa época y que describa desde su punto de vista esos momentos de sobresalto, por eso quiero exponer algunos recuerdos de días antes del 23 de diciembre.
A medianos de ese mes mi madre me llevó al mercado San Miguel y entró en una tienda, platicó con una señora, esta le trajo dos guantes de beisbol, dos pelotas y un bate mi madre le entregó dinero y los juguetes quedaron reservados, la señora dijo a mi madre que yo me iba a dar cuenta del regalo del Niño Dios y ella le respondió que yo sabía que eran los padres, mi madre me pidió que guardara el secreto a mis otros hermanos varones y es hasta hoy que lo divulgo.
Nuestra casa de bloque se había terminado de construir unos días antes y estaba recién pintada. El 22 de diciembre unos 15 chavalos embriagados por el triunfo sobre Cuba hacíamos planes para jugar un partido de beisbol el sábado 23 del mismo mes.
Por la noche —a eso de las 7:00 p.m.— mi padre sacó una silla mecedora sobre la acera, llegaron dos amigos se pusieron a bromear entre ellos y uno de ellos estrellaba contra la pared de la casa al otro y preguntaban a mi padre si la casa no se caía, no, le responde, esta casa está nueva, como a las 8:30 de la noche nos fuimos a dormir. Mi hermana mayor había colocado su catre cerca de la puerta que da al patio de la casa, mi padre le dijo que se despegara de la pared por los temblores que estaban ocurriendo y era peligroso por cualquier temblor fuerte que un pedazo de pared le cayera.
Me dormí hasta el momento del sacudión, escuché caer una parte de la pared precisamente donde iba a estar mi hermana, la intuición de mi padre le había salvado la vida, en la sala colgaba del techo la lámpara de tubo, salimos de la casa, mis hermanos y yo estábamos en short, los vecinos estaban terminando de vestirse en la calle, mi padre decía “esto fue un terremoto” yo no sabía a qué se refería ya que era la primera vez que escuchaba esa palabra. El panorama en la calle había cambiado, una casa esquinera había caído, los gritos, llantos, confusión y desesperación estaban por todos lados. Cuando temblaba la gente repetía, “Santo Dios, Santo fuerte”. Como a la hora llegó una hermana de mi padre con su marido e hijos diciendo que la casa se había caído. Se unieron al grupo y solo esperábamos estar vivos para cuando amaneciera, en el barrio conocido como Río Sol hoy Barrio México solo se supo de una niña muerta esto porque la mayoría de las casas eran de madera.
Un primo decía ojalá que esto fuera un sueño como en los muñequitos y al pincharnos con una aguja despertaremos de esta pesadilla, desgraciadamente era realidad.
Alejandro Calero Dávila.
LAS MENTES GANADORAS
Los cuatro valores de orden superior que destaca William Harvey Stein son:
1- El poder de la creencia: Las personas que piensan en ganar, son personas que creen en sus facultades, capacidades y talentos, además tienen expectativas altas de sí mismas y piensan en positivo. Son optimistas y se conducen de manera confiada, también actúan con decisión una vez que tienen claro lo que quieren, pero además meditan en cada uno de sus pasos, para tomar decisiones con sensatez.
“Quien piensa que es grande, puede lograr cosas grandes”. Para tener éxito, es necesario creer en el éxito.
2- Usted vale más de lo que cree: quien se conforma con poco, genera poco. Como seres humanos tenemos que darnos un valor, amarnos a nosotros mismos como puntualizó Jesús. Valorarse a uno mismo significa tener dignidad. Nadie nos respetara, si no nos respetamos a nosotros mismos. Quien se respeta a sí mismo, asume su valía y reconoce que es tan bueno como el mejor. Sin duda esta característica hará que lleguemos lejos, todo es cuestión de reconocer que somos mejor de lo que pensamos.
3- Planeación efectiva: las personas decididas planean para ganar, y si quieren convertirse en triunfadores, tienen que tener metas importantes y objetivos claros, son personas que definen lo que en verdad desean, se preparan y concentran en ello. Tienen disciplina y no permiten distractores que los saquen del camino que tienen por delante. Organizan su tiempo y lo respetan.
4- Emprenda la marcha: si deseamos alcanzar un objetivo, cualquiera que este sea, es necesario ir hacia ella. Avanzar en su dirección y hacer todo lo que sea necesario para conquistarla. Y es que el espacio que existe entre las buenas intenciones y las buenas acciones, suele ser en el caso de muchas personas muy grande. Soñar no cuesta nada, actuar tiene su precio. Tenga capacidad para tomar iniciativas y actúe; pase de las palabras a los hechos, porque emprender la realización de un proyecto, toma riesgo e implica compromisos. Y esta características muy pocos se atreven a tenerla.
Javier Lira, motivador en liderazgo y desarrollo personal.
DIGNIDAD DE LA MUJER
Mi madre me enseñó que “para ser caballero hay que ser nieto de caballero”. Por su parte, mi padre me inculcó que “a una mujer ni con el pétalo de una rosa se debe tocar”.
No todas las personas tenemos la dicha de contar con padres y madres como los que tuve. El respeto a la dignidad de la mujer fue algo que aprendí desde niño y que hoy en día lo he puesto en práctica. La mujer en nuestro país cumple un doble rol: ama de casa y profesional.
El ser ama de casa no debe de verse como algo peyorativo, todo lo contrario, hay que enaltecer su trabajo. Existen mujeres que al terminar su faena en el trabajo salen a dirigir y supervisar el hogar, cosa que ningún hombre realiza.
Si bien es cierto, que en este país las mujeres fueron educadas (en ciertas épocas) para ser amas de casa, también es cierto que estas mujeres, amas de casa, han tenido la fortaleza de luchar y dirigir con mucho acierto el destino de Nicaragua. Mujeres que ha ostentado el cargo de presidentas, y otras que aunque no ocupen este cargo, sabemos que están al frente del mismo, tratando de hacer de una u otra forma una Nicaragua más justa, más igualitaria, más humana.
Es tan apasionante y enriquecedor leer el libro Sueños del corazón , escrito por doña Violeta Barrios de Chamorro, donde podemos apreciar que esta mujer, ama de casa, pudo sacar al país adelante. Eliminó la guerra y por ende el oprobioso Servicio Militar donde tantos jóvenes perdieron la vida.
Es totalmente inapropiado, vulgar y hasta deshonesto hablar de una mujer, sobre todo cuando esta estuvo ligada sentimentalmente a nosotros.
El hombre que no reconoce el intelecto de una mujer, su don de gente, su capacidad de dirigir un país, etc. etc., y más bien trata de minimizarla, es un ser despreciable, machista e ignorante.
Tenemos que darle a la mujer el lugar que ocupa en el hogar, en la sociedad, reconocer su lucha muchas veces por querer hacer de este empobrecido país un país mejor para todos.
Julio León Báez.
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