Vladimir Vásquez
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Entre los “pegones”, que ha tenido la empresa CHN, está la falta de entendimiento con los pobladores de Apawás, que inicialmente recibirían unos 800 dólares por manzana de tierra que sería afectada por el proyecto y que luego se aumentó a 1,200 dólares. Esos pagos tampoco han iniciado por los retrasos que hay en el megaproyecto.
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El ministro de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, confirmó lo que anteriormente fue publicado por LA PRENSA, sobre el retraso de las negociaciones para destrabar el proyecto hidroeléctrico Tumarín.
El funcionario confirmó que para enero llegaría una delegación de alto nivel de Centrales de Hidroeléctricas de Nicaragua, para finiquitar las negociaciones.
Anteriormente, fuentes del sector empresarial, dijeron a LA PRENSA que las presiones que aún mantienen para incluir a Albanisa en el proyecto, son parte de las razones por las que no se ha logrado concluir con este proceso.
“En los primeros días de enero vamos a estar esperando que venga a Nicaragua un grupo de máxima autoridad de CHN para que respondan a la decisión nuestra como Conephit (Comisión Negociadora del Proyecto Hidroeléctrico Tumarín)”, dijo Rappaccioli.
Agregó que “ la comisión interinstitucional… estamos esperando la respuesta que sea positiva de parte de Centrales Hidroeléctricas”.
Fuentes del sector privado indicaron el miércoles, que no se realizaría esta negociación en diciembre, como esperaba el Gobierno, si no que fue retrasada hasta la tercera semana de enero, cuando llegue al país una delegación en la que vendrían representantes del Gobierno de Brasil, que ahora se está involucrando directamente en las discusiones.
La fuente expresó que la comisión, que llegaría inicialmente en diciembre, se retrasó por la muerte de Nelson Mandela y con ello, se fue la esperanza de solucionar las diferencias que mantienen CHN, el Gobierno y la distribuidora de energía TSK-Melfosur Internacional, con quienes negocian el precio de la tarifa de energía que generará Tumarín, si llega a construirse.
La fuente expresó además que Albanisa buscó como apropiarse del diez por ciento de las acciones de Tumarín, de forma gratuita y otro porcentaje no especificado a “precio de guate mojado”.
A criterio del exdiputado Agustín Jarquín, el proyecto hidroeléctrico Tumarín debería realizarse, pues de lo contrario, Nicaragua tendría que pagar un precio muy caro en su imagen a nivel internacional, en un momento en el que se intenta convencer a los inversionistas de que en el país hay seguridad para las inversiones extranjeras.
“La empresa tiene la vía de la demanda contra Nicaragua porque hay un seguro de la Miga (Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones por sus siglas en inglés), es la agencia del Banco Mundial que asegura inversiones y si nos demandan es seguro que tengan resultados positivos”, expresó Jarquín.
Para el diputado Carlos Langrand, hay demasiados intereses de parte del Gobierno en el proyecto (Albanisa), que eventualmente terminarán perjudicando la obra.
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