CMR y la reglamentación del Espectro Radioeléctrico

Los avances experimentados por las radiocomunicaciones están obligando a una gestión más eficaz del espectro radioeléctrico. El desarrollo de los semiconductores y de los microprocesadores deriva hacia un mundo digital, convergente, personalizado y de banda ancha. Esta nueva gestión y control de tan preciado recurso natural requiere de marcos regulatorios apropiados para su regulación.

Hjalmar Ruiz Tückler

Los avances experimentados por las radiocomunicaciones, están obligando a una gestión más eficaz del espectro radioeléctrico. El desarrollo de los semiconductores y de los microprocesadores deriva hacia un mundo digital, convergente, personalizado y de banda ancha.

Esta nueva gestión y control de tan preciado recurso natural, requiere de marcos regulatorios apropiados para su regulación, tanto a nivel nacional, como regional y mundial y ambas actividades son esenciales para que este recurso esté disponible oportunamente y pueda utilizarse de la manera más eficiente posible.

Un memorando del Presidente de Estados Unidos de América, publicado en junio de 2013, reconoce que ampliar la disponibilidad del espectro de frecuencias radioeléctricas  para uso comercial innovador y flexible, incluidos los servicios de banda ancha, ayudará a promover el desarrollo económico proporcionando a los ciudadanos y empresarios una mayor velocidad de transmisión y disponibilidad de cobertura, alentará el desarrollo de tecnologías, aplicaciones y servicios inalámbricos avanzados y ayudará a disminuir las tasas por utilización en hogares y empresas.

De forma similar, la Agenda Digital para Europa reconoce que el espectro radioeléctrico es un recurso natural esencial para las conexiones inalámbricas, el desarrollo de infraestructura de conectividad y la innovación de nuevos productos y servicios.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y sus Estados miembros, mediante las Conferencias Mundiales de Radiocomunicaciones (CMR), implementan mecanismos mediante los cuales actualizan el Reglamento de Radiocomunicaciones, que es el tratado internacional que controla el empleo del espectro de frecuencias y las órbitas de los satélites.

Estas conferencias de carácter mundial se convocan cada tres o cuatro años y a ellas asisten más de 3000 delegados procedentes de los 193 Estados Miembros de la UIT que se reúnen durante cuatro semanas para debatir sobre complejas propuestas jurídicas y técnicas con objeto de actualizar el tratado.

Para preparar estas conferencias mundiales, los expertos del gobierno y la industria adoptan informes que proporcionan las bases técnicas de los debates de las CMR. Estos informes comprenden principalmente los resultados de los estudios sobre la posibilidad de compartir el espectro entre varios servicios de radiocomunicaciones implicados.

Durante más de un siglo, este proceso ha demostrado su eficacia a la hora de dar satisfacción a las necesidades cada vez mayores de espectro radioeléctrico, debido a la creciente demanda de aplicaciones y servicios inalámbricos innovadores.

Algunos ejemplos muestran cómo ha respondido el proceso de la UIT de atribución del espectro radioeléctrico a las necesidades de las administraciones y de la industria impulsando la innovación. Las Conferencias Mundiales de Radiocomunicaciones han tomado decisiones de gran alcance.

Por ejemplo, en 1992 sobre sistemas móviles mundiales de comunicaciones personales, denominados GMPCS (como Iridium) y atribuciones de espectro para las IMT-2000 (3G), en 2000 sobre sistemas mundiales de navegación por satélite (como Galileo), en 2003 sobre Wi-Fi (por ejemplo, 802.11ª en la banda de 5 GHz), en 2007 sobre las IMT (acerca del espectro adicional para 3G y acerca de 4G) y en 2012 sobre el segundo dividendo digital (principalmente 4G en la banda de 700 MHz).

Hoy en día, el Reglamento de Radiocomunicaciones, publicación de unas 2000 páginas, controla el uso de más de 40 servicios de radiocomunicaciones y cubre todo el conjunto del espectro radioeléctrico utilizable, desde las frecuencias extremadamente bajas empleadas para la detección de rayos hasta las frecuencias extremadamente elevadas utilizadas para observaciones pasivas de servicios científicos.

Este complejo reglamento tiene su antecedente en el Convenio Internacional de Radiotelegrafía de 1906, un documento de 20 páginas que regulaba únicamente el servicio marítimo internacional.

Es evidente que las actividades de reglamentación han evolucionado desde un enfoque de planificación centralizada,  hasta lo que puede convertirse en un entorno radioeléctrico abierto.

Durante la última década, hemos visto que la radio ha pasado de ser un dispositivo basado en la utilidad a ser un dispositivo basado en la tecnología y el mundo inalámbrico ha evolucionado desde una tecnología exclusiva hasta una función central incluida en cada dispositivo y disponible en casi todos los hogares.

(*) Consultor

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