Las FARC revivieron el fantasma del terrorismo en Colombia con un ataque con explosivos contra el cuartel policial de Inzá, un municipio del departamento del Cauca, en el suroeste del país, en el que murieron ocho personas, entre ellas dos civiles.
El Gobierno de Juan Manuel Santos celebra desde hace más de un año negociaciones de paz en Cuba con las FARC.
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El arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, dijo que “dialogar en medio de la guerra no puede ser algo tan frío, tan duro como lo que está sucediendo”.
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El atentado, que fue calificado de “irracional” y “demencial” por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, fue perpetrado a las cinco de la mañana de este sábado en la plaza del pueblo cuando los habitantes de esta localidad agrícola de unos 32,000 habitantes se disponían a comenzar un día de mercado.
“El día de mercado en Inzá es el día sábado y afortunadamente no había mucha gente a esa hora en la plaza porque donde hubiera sido una hora más tarde la tragedia habría sido muchísimo peor”, dijo por teléfono a Efe el secretario de Gobierno del municipio, Carlos Alberto Arias.
Según las informaciones oficiales, los guerrilleros llegaron a la plaza del pueblo con una camioneta desde la que lanzaron varios artefactos explosivos rudimentarios contra la estación de Policía en la que estaba además una unidad de la Brigada Móvil 29 del Ejército, a la que pertenecían cinco de los ocho muertos.
Unos artefactos cayeron en la estación de Policía, que quedó reducida a escombros, y en la Casa de Cabildos Juan Tama, una asociación dedicada a trabajar por las comunidades indígenas de la zona, explicó Arias.
“Los daños totales no han sido calculados porque unas 50 viviendas resultaron afectadas”, agregó el funcionario.
VÍCTIMAS CIVILES
Los muertos son el mayor del Ejército Alexander Vargas Castaño, los tenientes Sergio Prada Limas y John Redondo Moreno, el sargento segundo Andrés Felipe Rodríguez y el soldado Jaime Ernesto Lozada Moreno así como el subintendente de la Policía Enrique Galinde Martínez y dos civiles “al parecer moradores de la región”, según el Comando de la Tercera División del Ejército.
El ataque dejó además cerca de una veintena de heridos entre policías, militares y civiles, algunos de los cuales tuvieron que ser trasladados a hospitales de otras localidades del Cauca y del vecino departamento del Huila.
ese a que el Gobierno y las FARC acordaron antes del inicio de los diálogos de paz en La Habana que estos se harían en medio de la guerra, sin un cese al fuego previo, ataques terroristas como el de ayer, en un núcleo urbano y poniendo en riesgo la vida de civiles, fueron ampliamente repudiados.
El arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, dijo que “dialogar en medio de la guerra no puede ser algo tan frío, tan duro como lo que está sucediendo”.
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