Wendy Álvarez Hidalgo
Que el ataque de la roya en los cafetales sea declarado un problema de carácter nacional es la demanda que hacen productores de este grano, quienes se quejan por la falta de respuesta por parte del Gobierno a casi más de un año desde que se detectó el brote de este hongo, que afecta principalmente el follaje de las plantaciones.
Y aunque existe un proyecto de ley encaminado a impulsar la renovación de una parte de los cafetos del país, esta se encuentra trabada en la Asamblea Nacional. No hay consenso en cuanto a la propuesta del Gobierno de aplicar el cobro de más de un dólar por cada quintal de café exportado. Esto permitiría crear un fondo de inversión, pero los productores insisten en que no hay condiciones para aplicar ese impuesto.
Julio Solórzano, directivo de la Asociación de Productores de Café de Matagalpa, cuestiona la pasividad del Gobierno ante este problema que puede agudizarse.
- “Las únicas intervenciones que ha habido en los últimos años han sido para sacarle recursos al sector cafetalero, esas han sido las intervenciones de los gobiernos”.
- Julio Solórzano, directivo de la Asociación de Productores de Café de Matagalpa.
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Dice que ya es hora que al sector cafetalero se le devuelva una parte del “gran” aporte económico que por años ha dado vía exportaciones y generación de empleo. De hecho, por años el café ostentó el título de principal producto de exportación de Nicaragua con ingresos, incluso, superiores a los 450 millones de dólares anuales.
Aún en crisis, no solo por el ataque de la roya, sino también por la reducción de precio, el café ha generado en divisas a octubre de este año 341.28 millones de dólares, según los últimos datos del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex).
Solórzano afirma que, al menos en Matagalpa, uno de los departamentos con mayor producción de café de Nicaragua, la ausencia del Gobierno en las fincas cafetaleras es palpable, mientras los cafetaleros lidian con el incremento de costos que ha implicado el ataque de roya, situación que amenaza con restarle rentabilidad a este cultivo.
José Bárcenas, de la Asociación de Cafés Especiales de Nicaragua (ACEN), también cuestiona la falta de respuesta estatal y dice que tienen información que hasta ahora el hongo no ha afectado gravemente a este tipo de café, porque los productores con mucho esfuerzo han invertido para reducir el impacto.
Bárcenas y Solórzano admitieron que en el ciclo cafetalero 2013-2014 habrá menor cosecha respecto a la anterior, y que existe temor que la merma sea mayor a la esperada porque resulta que el café continúa verde y hay retraso en la salida de este.
A los productores les inquieta que haya una maduración masiva y no se cuente con la suficiente mano de obra para recoger el grano y parte de este acabe en el suelo.
Las cifras oficiales de arranque de la cosecha de café 2013-2014 indican que en octubre, el primer mes del ciclo cafetalero, solo se lograron producir 3,764 quintales, un 83 por ciento menos respecto al mismo periodo del ciclo pasado.
Solórzano admite que no es la primera vez que el sector cafetalero afronta graves problemas y dice que, al igual que en esta ocasión, en años pasados han logrado salir de esas crisis en solitario, pero eso no justifica que ahora “que estamos en una posición difícil” el Gobierno se resista a ayudar al sector.
El Estado ya prometió ayudar con una contrapartida mínima para el fondo de los cafetaleros, pero a criterio de Solórzano eso no compensa el aporte real que ha dado el sector. Y muestra de este desinterés estatal, el cafetalero sugiere echar una mirada al raquítico presupuesto asignado al Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), que debería ser clave en esta batalla contra la roya.
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