Aplausos para Pavarotti

Parecía verse el rostro barbado del corpulento tenor, escucharse su estremecedor “do de pecho” y su “octava de do” desde el teatro fúnebre que para siempre guarda sus restos. La silueta oral daba muchos aportes a la figuración de tenerlo en vida. Ese es el ideal que promueve recordarlo a través del homenaje que hizo vibrar cada una de las butacas del coloso frente a las aguas enamoradas del Xolotlán.

Parecía verse el rostro barbado del corpulento tenor, escucharse su estremecedor “do de pecho” y su “octava de do” desde el teatro fúnebre que para siempre guarda sus restos. La silueta oral daba muchos aportes a la figuración de tenerlo en vida. Ese es el ideal que promueve recordarlo a través del homenaje que hizo vibrar cada una de las butacas del coloso frente a las aguas enamoradas del Xolotlán.

Italia y Nicaragua se unieron para revivir a Luciano a través de la Fundación Italiana Festival Pucciniano y el Teatro Nacional Rubén Darío. Con la sombra de sus aleros, nos habla Ramón Rodríguez, bajo cuya responsabilidad estuvo la conformación de una orquesta especialmente diseñada para el acto a favor de quién habiéndose ido, se sabe presente, por su resonancia inconfundible, acostumbrado a nutrirse de la cadencia en el episodio virtuoso, su majestad ante el diletante que no cesa en su admiración ante el desprendimiento de su orquesta bucal.

La Camerata Bach se enriqueció con el soporte humano y artístico de otros lugares de la región centroamericana, con el apoyo indispensable de las voces líricas de afuera y de adentro, el tenor Ugo Tarquini, la soprano Valentina Boi, el barítono Maximiliano Valleggi y ejemplos de la capacidad nativa, Elsa Picado, Laureano Ortega y Alberto San José.

Como se sabe Nicaragua está en temporada de siembra y de cosecha en el jardín de la lírica, de cultivo porque hay prospectos en flor, de recolección porque hay valores capaces de responder a la hora en que la fusión les llame para ser parte del elenco de futuras experiencias en el propósito de honrar la vigencia del teatro cantado en Latinoamérica. Valerio Gali asumió la persuasión gestual con la batuta en manos del que sabe conducir la riqueza tonal de la música.

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