Anduvo lejos de los crepúsculos,
se mojó en las piscinas de las albas ilustres,
en el remanso de una ojera sin sueño.
Manolo Cuadra
Nada conspicuo reverdece en el silencio
ni la Luna palidece en el lomo encrespado de las olas,
ni el viento mueve las nubes por temor a equivocarse:
empujando sus lluvias donde la tierra no las bebe.
Bueno, si el desliz rompe su bastón
y abona con su suerte la tragedia enmudecida,
con algo de bueno y malo en su bitácora celeste:
para negar al beso su equilibrio inesperado.
Todo puede suceder al bastión oculto que rehúye,
en constante fuga: permanente ensamble de diseños:
incendiar con versos el caudal de los secretos
y anudar alegorías al silente rumor de los espejos.
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