En Nicaragua dos géneros literarios han estado al margen de la cultura nacional, literatura infantil y los textos dramáticos. En el caso del texto dramático no es un problema solo nuestro, sino del área centroamericana. Frente a estos contextos el Festival Centroamericano de Teatro es un aporte.
Evento que no fue solamente una muestra del quehacer teatral, sino un espacio para dialogar, para conocernos, para saber qué somos y por dónde andamos. Este festival es una ventana que se abre al mundo desde nuestro teatro, refiere Gladys Alzate, de Costa Rica, y sobre todo una ventana que debemos de tener siempre abierta, para mostrar el rostro de nuestra dramaturgia.
Hay quienes creen que el teatro no cambia nada, pero sí, como toda obra artística, nos lleva a la reflexión y cambiar de forma de pensar, eso también ayuda a cambiar nuestras sociedades.
Sabemos que tenemos diferencias, mientras San José tiene más de 20 salas de teatro, Nicaragua solo tiene dos. Costa Rica tiene una compañía nacional de teatro, El Salvador no. Pero nos une el amor al teatro.
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Este diálogo nos permitió saber lo que se piensa de nuestra dramaturgia, un ejemplo es cómo la actriz Mayra Bonilla, cuya tesis doctoral, La dramaturgia centroamericana, estudia diez obras de autores de la región. Otro ejemplo lo dio Jorgelina Cerritos, actriz y dramaturga de El Salvador, que cuando mandó su obra a una editorial importante de su país le respondieron que no publicaban teatro.
Los enfoques y grupos
Es claro que el teatro de la región tiene una raíz común, está nutrido por nuestra historia y nuestra cultura, que es una historia política, de naciones periférica, subdesarrollada y asimétrica entre su riqueza geográfica y su exclusión social.
Es válido recordar a Pablo Antonio Cuadra y su obra Por los caminos van los campesinos, cuando en El Salvador se produce la matanza de 30,000 campesinos en 1932. Honduras es la Banana Republic del istmo, en el momento que en Nicaragua se produce la intervención norteamericana y que dará paso a la lucha heroica del general Sandino en las montañas.
Un teatro que tiene raíces similares, eso los demuestran trabajos como el problema de nuestra niñez en la obra Gracias a la vida de Teatro Hormigas de Guatemala, la problemática de la migración como en la obra La frontera del grupo Justo Rufino Garay.
En Nicaragua por primera vez se unen dos entidades, el Teatro Nacional Rubén Darío, que ha abierto un espacio especial para la creación teatral, apoyando a los artistas del teatro, y formando su Compañía Profesional de Teatro, que en este festival presentó Pinocho, y el Foro nicaragüense de cultura, que desde su programa de promoción y desarrollo del teatro nacional dio todo su apoyo a este festival.
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