El presidente francés, François Hollande, viaja a Madrid este miércoles en busca de una posición común con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, de cara a citas europeas determinantes sobre la unión bancaria.
Hollande y su primer ministro, Jean-Marc Ayrault, están acompañados de ocho miembros del Gobierno francés.
En Madrid se reunirán con sus homólogos en un almuerzo de trabajo a las 14H50 antes de la sesión plenaria de la 23ª cumbre franco-española y una conferencia de prensa conjunta.
Hollande debería formular de nuevo en esta ocasión el llamamiento lanzado la semana pasada en Roma, de acuerdo con el presidente del Consejo italiano, Enrico Letta, para «hacer del crecimiento del empleo, de la estabilidad, el centro (de las) decisiones de la cumbre europea del mes de diciembre».
Francia preconiza la adopción este mismo año por 'los 28' de un mecanismo de resolución de las insuficiencias bancarias y recapitalización directa de las entidades con dificultades. Después de obtener el apoyo de Enrico Letta, François Hollande buscará en Madrid el respaldo del conservador Mariano Rajoy.
La idea de dicha unión bancaria, recuerdan en el Elíseo, nació precisamente en junio de 2012 con la constatación de la situación en España, «encerrada en la espiral negativa» de su deuda soberana y la necesidad de reestructurar el sector bancario.
Segundo tema europeo a la orden del día: el crecimiento. Aquí también, como hace una semana en Roma, François Hollande defenderá que la eurozona disponga de «capacidad financiera» con el fin de apoyar inversiones de gran envergadura o políticas de crecimiento.
España, que ha realizado «un ajuste muy duro» de sus finanzas públicas a costa de un desempleo endémico, se prepara para afrontar «un problema importante de crecimiento a largo plazo y por lo tanto estaría interesada por disponer de una capacidad de inversión suplementaria a nivel de la eurozona», observa París.
La cuarta economía de la zona euro acaba de salir de dos años de recesión y de volver al crecimiento, un 0,1% el tercer trimestre, demasiado tímido para permitir la vuelta a la creación de empleo cuando el paro sigue en un nivel récord del 25,98%.
Para cerrar esta agenda europea, los dirigentes franceses y españoles deberían evocar la propuesta francesa de un «gobierno económico» de la zona euro y al frente un presidente permanente del Eurogrupo. Una de sus misiones consistiría en velar por la coordinación de las políticas económicas de los Estados miembros.
El paro, y sobre todo el de los jóvenes, estará también en el centro de las discusiones con una iniciativa europea dotada con 6.000 millones de euros en dos años, de la que casi un tercio debería ser para España.
Más de uno de cada dos jóvenes españoles (54,39%) está en el paro y Madrid «desea que los instrumentos europeos se desplieguen con más eficacia», observan en París.
Inmigración ilegal, defensa, así como temas bilaterales como los grandes clásicos de las cumbres franco-españolas, antiterrorismo, interconexiones ferroviarias, marítimas y energéticas, figurarán asimismo en el menú del encuentro.
Hacia el 15 de diciembre debería quedar inaugurada la línea de alta velocidad París-Barcelona, para un recorrido en 6h20 y sin transbordo.
La suerte del fabricante de electrodomésticos FagorBrandt, filial francesa del grupo vasco Fagor, en situación de liquidación judicial, será abordado «probablemente» por Arnaud Montebourg, ministro francés de Recuperación Productiva.
Es «posible» que François Hollande y Mariano Rajoy lo examinen también, indicó el Elíseo. El grupo da trabajo a 5.700 personas, 1.800 en Francia.