A través del televisor de su vecino, Elizabeth Hooker observó el instante en el que las llamas “chamuscaban” los 200 mil córdobas que ella invirtió en su negocio de ropa usada.
Por eso, según él están coordinando con otras instituciones planes de respuesta rápida ante cualquier emergencia.
Además se fortalecen en la época navideña las medidas de seguridad debido a la venta masiva de luces y adornos de la temporada, que fácilmente podrían provocar nuevos incendios.
“Les hemos (a los comerciantes) dicho que tengan cuidado, y no pongan en peligro su negocio”, dice Rivera.
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“Me llevé un impacto tremendo. Ya estaba todo prácticamente quemado”, relata Hooker, mientras supervisa al albañil que riega cemento sobre las cenizas de lo que un día fue su mercadería. Este sábado su tramo está casi listo. Los bloques, los perlines y el zinc ya están en su lugar. Más de dos semanas han transcurrido desde el día en el que se incendiaron 28 tramos del sector de Ropusame en el Mercado Oriental.
Hooker, como otros comerciantes de la zona afectada, cuenta las horas para echar a andar de nuevo su negocio. “Aquí es una bomba de tiempo, pero se está tratando de llevar un poco más de seguridad”, asegura Hooker, quien reconoce que el mal estado de los hidrantes en el mercado, las telarañas de conexiones ilegales del servicio de energía eléctrica y el desorden en las angostas calles de este concurrido centro de compras, facilitaron que su tramo se quemara.
Ahora está dispuesta a legalizar su consumo de “luz” y ha orientado a los albañiles que se deje espacio suficiente para que en el caso de una emergencia como la del 30 de octubre, los bomberos sin obstáculos puedan llegar hasta ese lugar.
“Los tramos tenían mucha madera, más la ropa inflamable y los sacos que agarraron fuego rápido”, dice Pedro Hernández, uno de los albañiles que desde hace diez días trabaja para los comerciantes del sector de Ropusame.
PRESTAN PARA RECUPERARSE
Los propietarios de negocios afectados por el incendio han adquirido con Alba Caruna préstamos desde mil quinientos hasta tres mil dólares para recuperar lo que el fuego consumió. Los comerciantes tienen tres años para saldar su deuda, que tendrá seis meses “de gracia” y un tres por ciento de interés anual.
A ellos previamente se les dieron 15 láminas de zinc y 15 perlines para iniciar la reconstrucción de los 28 tramos en los que se perdieron, aproximadamente, dos millones de córdobas en mercadería, según autoridades de Commema.
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