“Vivimos un momento histórico crucial. Nuestro futuro dependerá de lo que decidamos hacer (…) La amenaza de un aumento de solo 2ºC de la temperatura del globo nos afectará a todos. La amenaza es muy real y todos tenemos la responsabilidad de evitarla”, advirtió Ki-moon.
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Más de una semana después del paso del tifón Haiyan por Filipinas, la ayuda humanitaria comienza a llegar a los residentes de las zonas afectadas, quienes tratan de reconstruir sus casas reciclando los escombros que dejó el desastre.
Los habitantes de Tacloban tratan de volver a la normalidad y autoridades y voluntarios de la zona trabajan las 24 horas del día para dividir los alimentos que ya ha recibido la zona y distribuirlos entre los afectados lo antes posible.
Joel Espejo, un alto cargo del Ministerio de Bienestar Social y Desarrollo de Filipinas, desplazado en Tacloban, dijo que un equipo de voluntarios trabaja en turnos de 12 horas para organizar la distribución de los alimentos, que dividen en paquetes familiares que contienen arroz, productos enlatados y agua.
Según Espejo, se cuenta con unas 872 toneladas métricas de arroz y 290 de enlatados que han llegado de distintas organizaciones no gubernamentales (ONG) y donaciones.
“Vivimos un momento histórico crucial. Nuestro futuro dependerá de lo que decidamos hacer (…) La amenaza de un aumento de solo 2ºC de la temperatura del globo nos afectará a todos. La amenaza es muy real y todos tenemos la responsabilidad de evitarla”, advirtió Ki-moon.
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