Julio César Castillo Ortiz

No más candidatos

Tanto en Nicaragua como en el mundo existe una proliferación acelerada de candidatos que ignoran su posible elección como pacientes diabéticos. En mi caso, fui electo para pertenecer al medio millón de personas registradas con diabetes en Nicaragua, no obstante existe un número multitudinario que ignora su padecimiento o su inminente riesgo de padecer la enfermedad.

La diabetes puede convertirse en una carga incómoda que llevamos en nuestra espalda, más en países como el nuestro donde la propagación de la información al respecto es poca o nula, teniendo como consecuencia una comunidad extensa de diabéticos con un estilo de vida desgastante a causa de la enfermedad y sobre todo por su inadecuado tratamiento.

La enfermedad aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. Nicaragua, en el mes de noviembre, se une a la celebración mundial contra la diabetes consciente que la enfermedad está ganando terreno en el mundo, y nuestro país debe intensificar por todos los medios de comunicación una campaña para instruir a la población sobre la gravedad del padecimiento, cómo convivir con este y sobre todo cómo prevenirlo.

Este padecimiento es la antesala a un sinnúmero de enfermedades que afectan “todos” los órganos del cuerpo. Por tanto no crea que esta enfermedad se reduce en alterar la glucosa en la sangre o provocar síntomas como orinar frecuentemente y tener mucha sed.

Aunque la humanidad atribuya la muerte de la mayoría de personas en el mundo a padecimientos cardiovasculares, hepáticos o de insuficiencia renal, el origen de estos desenlaces fatales se encuentran en la diabetes, pues las consecuencias de esta enfermedad son deplorables.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), un cincuenta por ciento de los pacientes diabéticos mueren de enfermedad cardiovascular, la neuropatía de los pies combinada con la reducción del flujo sanguíneo incrementan el riesgo de úlceras en los pies y, en última instancia, amputación.

Por otro lado, la OMS asegura que, la retinopatía diabética es una causa importante de ceguera, y es la consecuencia del daño de los pequeños vasos sanguíneos de la retina que se va acumulando a lo largo del tiempo. Al cabo de quince años con diabetes, aproximadamente un dos por ciento de los pacientes quedan ciegos, y un diez por ciento sufre un deterioro grave de la visión. Asimismo la diabetes se encuentra entre las principales causas de insuficiencia renal. Un diez a veinte por ciento de los pacientes con diabetes mueren por esta causa.

Las personas deben evitar por todos medios posibles ser candidatas a padecer la enfermedad; pues las complicaciones de la diabetes son agresivas en el cuerpo, y si nos descuidamos por falta de información veraz y atención médica especializada estaremos destinados a enfrentar un sinnúmero de enfermedades que acabarán completamente con nuestra salud y nuestra vida. Ante esto, ¿qué podemos hacer para contrarrestar esta realidad que nos asecha?

La implementación de hábitos alimenticios saludables que consistan en una dieta equilibrada que contenga las cantidades suficientes de nutrientes para el funcionamiento óptimo del organismo; así como salir a caminar una hora como mínimo tres veces a la semana, ayudarán en gran medida a todos aquellos que quieren evitar la enfermedad.

En cuanto a los que padecemos de diabetes también debemos implementar estos hábitos saludables, instruirnos ampliamente sobre la enfermedad y acompañarnos de chequeos médicos con regularidad, porque recuerde que la persona diabética que más conoce su enfermedad es la que mejor vive. El autor es presidente de la Asociación Cristiana Jesús está Vivo.

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