La magia del Teatro Hormigas de Guatemala llega mañana con su obra, Gracias por mi vida. No es la obra convencional de actores, todo lo contrario, toman vida los grandes títeres de escala real. En un teatro que juega con texturas y objetos. Desarrollan con todo dominio, una expresión contextualizada de un actor que deja de ser actor para convertirse en el alma y vida de los personajes.
[/doap_box]
En la obra el diálogo dramático desaparece, las palabras se convierten en imágenes que forman retablos plásticos, en música y acciones que transmiten la historia.
Una producción que aborda el tema del conflicto social desde la perspectiva de los niños y niñas. Josefa, Pedro, Martina y Francisco experimentarán un bosque de juegos y emociones, cuando las condiciones sociales de su territorio les pondrán una dura prueba: la desaparición de sus padres.
Una historia llena de sueños, recuerdos e ilusiones, en donde el pulso de la vida se percibe pese al sufrimiento de los niños y el arrebato de su inocencia. El trabajo se nutre y valora aspectos culturales Maya-k’ich’es del Altiplano Guatemalteco.
El lazarillo
El Teatro Taller de Tegucigalpa hace su aparición el próximo lunes 18, y marca su camino teatral comprometido con los problemas sociales de Honduras. Desarrolla dos líneas de trabajo complementarias, la primera consistente en talleres de teatro interactivo y creación colectiva de obras con fines de educación popular y sensibilización, y la segunda a través del diseño e implementación de proyectos culturales de desarrollo social.
Presentan, De cómo moría y resucitaba Lázaro, el Lazarillo del argentino Arístides Vargas. Obra basada en El Lazarillo de Tormes, que es una de las expresiones literarias más significativas de la novela picaresca española y que retrata una época de profundos abismos sociales en el siglo XVI.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B