Lucía Navas
Captar depósitos de sus clientes. Este es el principal motivo por el que dos instituciones de microfinanzas, de las más grandes del sector, quieren dar el salto a financieras reguladas.
Los gerentes generales del Fondo de Desarrollo Local (FDL) y de la Fundación para el Desarrollo Socioeconómico Rural (Fundeser) hablan de ese salto desde hace rato, pero la crisis económica global y la interna debido al llamado Movimiento No Pago entre 2008 y 2010, les hizo retrasar los trámites ante la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif).
En 2013 la recuperación importante de sus fondeadores, el ir creciendo en la cartera de clientes y del crédito y que internamente el ambiente de negocios es bastante estable, hizo que Fundeser y el FDL retomaran los trámites para convertirse en una institución supervisada por la Ley General de Bancos, Instituciones Financieras No Bancarias y Grupos Financieros, Ley 561.
Ese paso es costoso y tedioso. El FDL y Fundeser han modernizado sus sistemas tecnológicos para mantener en línea el chequeo, por ejemplo, de las cuentas de sus clientes y del capital y patrimonio propio, porque eso implica ser financiera regulada: el exponer toda la información interna y en tiempo real.
Julio Flores, gerente general del FDL, explica que la autorregulación bajo las normas de la Siboif han sido los últimos cuatro años.
Más de tres millones de dólares es la inversión del FDL en esa preparación. Antes de que finalice el 2013 se presentará a la Siboif la solicitud para operar como financiera no bancaria.
“Hemos invertido mucho en capacitación del personal, desarrollo de manuales internos y principalmente tecnología por los cambios del software, en enlazar todas nuestras sucursales en línea y los equipos de comunicación adecuados”, refiere Flores.
Les parece poco atractivo dar el paso a convertirse en un banco porque los servicios adicionales que eso implica son ofrecer cuenta corriente y manejar operaciones en el exterior, lo que requieren grandes empresas. Ambos concuerdan que la banca actual cubre bien esa demanda.
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Armando Chamorro, especialista en Mercados Financieros del BID en Managua, explica que el paso de las microfinancieras a financieras reguladas en un proceso en todos los países que resulta de la madurez de impulsar el crédito con la motivación de captar depósitos del público.
“Eso cuesta mucho (el proceso), requiere de accionistas que estén dispuestos a invertir y poner el capital mínimo que requiere la Superintendencia de Bancos”, refiere Chamorro.
La Siboif exige como capital social mínimo a las sociedades financieras 50 millones de córdobas.
Con el FDL, el BID tiene un programa de cooperación técnica desde junio de 2011 por 464, 932 dólares, de los cuales el Fomin comprometió 311,000 dólares.
La asistencia se dirige a la modernización y actualización de manuales y políticas, expandir la oferta de servicios microfinancieros en el área rural y peri-urbana, con la captación de depósitos del público, y fortalecer la gestión humana.
El programa con Fundeser es por 520,000 dólares, donde el Fomin financia 324,000 dólares. Va enfocada la asistencia técnica en modernizar la organización y readecuar los puestos y cargos de la institución, capacitar a todo el personal en las normas bancarias y temas claves de supervisión, la captación tecnológica y fortalecer el área de negocios.
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Ya cuentan con la Unidad de Cumplimiento de Prevención de Lavado de Dinero, el departamento de Riesgo, los comités de Auditoría Interna. A nivel de las sucursales se instalaron cámaras de seguridad y han creado los mecanismos de atención de reclamos de los clientes. Todo esto lo exigen las normas bancarias.
SERVICIOS DE AHORROS
El mismo proceso de modernización existe en Fundeser. René Romero, el gerente general, explica que el gobierno corporativo se fortaleció para permitir dar una mejor atención a los clientes y poder monitorear “con filigrana” los niveles de riesgos.
En abril de 2013 Fundeser hizo la solicitud formal a la Siboif para que le extienda la licencia de operación como financiera regulada. “Esperamos a mediados del próximo año tener la autorización”, confía Romero.
Aclara que se sienten cómodos con la regulación de la Comisión Nacional de Microfinanzas (Conami), pero la decisión de la junta directiva de Fundeser, de dar el paso hacia la Siboif, es por la fuerte demanda por poder captar depósitos del público.
Además “una regulación bancaria permite un crecimiento más ordenado, cumplir normas más estrictas y proyecta mucho más a la institución, tanto a lo interno como fuera del país”, resalta Romero.
FDL es la institución de microfinanzas más grande en el país. Flores detalla que actualmente tiene una cartera de 63 millones de dólares y de 60,000 clientes. Tiene una amplia presencia en el sector rural de Nicaragua. Es ahí donde hay una demanda fuerte por contar con servicios financieros de ahorro y crédito.
“Reinauguramos la sucursal de San José de Bocay (Jinotega) y los clientes nos decían ¿cuándo van a captar depósitos?, porque yo tengo aquí el dinero, pero si voy hasta Matagalpa en bus voy corriendo riesgo”, comenta Flores.
Solo la Ley de Bancos permite recibir depósitos a quién la Siboif de una licencia de “banco, institución financiera no bancaria que presta servicios de intermediación bursátil o financieros con recursos del público”, debido a la vigilancia para que el dinero se maneje bien y con bajo nivel de riesgo.
Fundeser, es la segunda entidad con cartera de microcréditos más grande del país y la cuarta en número de clientes y también con amplia red de sucursales. Romero explica que aún diversificando los servicios y productos como microseguros y planes de retiros a microempresarios, sus clientes les demandan poder tener cuentas de ahorro.
Flores por su parte dice que “en el largo plazo una institución financiera es sostenible en la medida que puede movilizar depósitos del público” y eso a posibilita prestar servicios financieros conexos, como la banca móvil. “Poder hacer un pago a través del teléfono celular en una tienda usando tu cuenta de ahorro. Ese servicio se podría dar”, dice.
NO ES TAN RÁPIDO
La misma motivación pesó en Financiera FAMA para ser financiera regulada, lo cual concretó en octubre de 2006. Pero siete años después aún no capta depósitos.
Víctor Tellería, gerente general de esa entidad, explica que los planes en 2009 eran brindar el servicio de depósitos, pero desistieron al interrumpirse el crecimiento de los clientes y de los créditos, debido a la crisis.
“Suspendimos porque hubiera sido irresponsable de nuestra parte brindar ese servicio cuando había una gran incertidumbre sobre el sector”, afirma. Ahora el interés retornó y Financiera FAMA prevé solicitar a finales de 2014 la autorización a la Siboif para captar depósitos.
Además de FAMA, Financiera Finca dio el paso a financiera regulada por la Siboif en 2011.
FACTORES DE PESO
Otra razón que impulsó al FDL y a Fundeser a buscar dar el paso a financieras reguladas, fue la incertidumbre sobre las microfinanzas en años recientes, que complicó que sus fondeadores les extendieran capital o les exigían mayores garantías, lo cual hizo que los recursos fuesen más caros. Aunque ya el sector cuenta con su propia ley, la última crisis no es la única que los sacudió.
Tellería, de FAMA, recuerda en particular dos “campanadas” de alerta al sector que les hizo tomar la decisión en 2004 de transformarse en una entidad regulada por la Siboif: En 2001 la Asamblea Nacional estableció techos en la tasa de interés al microcrédito y en 2003 se establece el cobro del Impuesto sobre la Renta (IR) a las entidades de microfinanzas.
“Seguir bajo la figura de ONG era frágil y teníamos ya una responsabilidad grande con los clientes, y por eso nos ajustamos en las nuevas realidades”, dice Tellería.
VALOR AGREGADO
Tellería reconoce que estar bajo las normas bancarias es positivo. “Por un lado le ha dado tranquilidad a nuestros acreedores por estar supervisados de forma permanente”, dice.
Paralelamente han podido diversificar sus productos y servicios, tales como créditos en dólares o canalizar remesas. También los montos de los créditos pudieron ampliarse de acuerdo al capital de la institución.
Tellería explica que en Financiera FAMA por “prudencia” se decidió que el límite de préstamos es hasta 50,000 dólares, porque “dar crédito más alto puede ser alto riesgo al salirse del segmento de mercado que nos interesa”.
Pero ser financiera regulada no varía las condiciones de las tasas de interés y los plazos de pago a las de las microfinancieras.
“Como la mayoría de los créditos son capital de trabajo, los plazos andan entre 11 y 12 meses para la parte comercial, en el financiamiento de activos fijos es hasta 48 meses. La tasa de interés fluctúa entre 18 a 44 por ciento”, precisa Tellería.
NORMAS EN CONSTANTE CAMBIO
La semana pasada la Siboif informó que revisará la clasificación del microcrédito, a fin de ampliar el monto a diez veces el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, lo cual significaría pasar de 10,000 dólares a unos 13,000 dólares.
Si el FDL y Fundeser se integran al Sistema Financiero supervisado por la Siboif constantemente ajustarán sus operaciones de acuerdo a los cambios de las normas.
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