Reflexiones técnicas sobre el gran canal

Norwin Estrada

Desde la época colonial ha persistido en la mente de muchos nicaragüenses y extranjeros, el sueño de construir un Canal Interoceánico por Nicaragua, bajo la premisa de que este proyecto sería determinante para impulsar la economía nacional y sacar al país de la pobreza en que se encuentra, desde ese período. Dos estudios de importancia se han llevado a cabo hasta la fecha. El primero fue realizado a comienzos del siglo XX por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, quienes consideraron que la ruta más viable es la que sigue el curso del río San Juan, luego cruza el lago Cocibolca y después el istmo de Rivas. El lago Cocibolca alimentaría todas las esclusas por gravedad.

El segundo estudio se desarrolló durante el período presidencial del ingeniero Enrique Bolaños. Este estudio considera seis alternativas con diferentes alineamientos. La sexta ruta sigue el curso del río San Juan, usando para su operación las aguas del lago Cocibolca. Las alternativas restantes se alejan del San Juan y se acercan al río Escondido, las que en su trayectoria se elevan por encima del nivel del lago; según este estudio, para la operación y el llenado por gravedad del Canal, se requieren dos embalses interconectados en la cota de 120 metros sobre el nivel del mar, construidos mediante presas localizadas en sitios ya identificados en los ríos Rama y Mico.

Ambos estudios pueden categorizarse en un nivel de prefactibilidad.

Cabe aclarar que cada vez que un barco salga del Canal, parte del agua de la última esclusa será derramada en el mar. Para ilustrar estas pérdidas usaremos el siguiente ejemplo: Si para manejar barcos de 250 mil toneladas con calado de 25 metros, se dimensionase la esclusa con 500 metros de largo, 70 metros de ancho, 45 metros de profundidad y la grada de agua se estableciese en 15 metros; entonces, el volumen de agua derramada sería aproximadamente 0.53 millones de m3.

Los diseñadores de la ampliación del canal de Panamá han logrado con una innovación reducir la pérdida en las nuevas esclusas al 40 por ciento, añadiéndoles tinas de reutilización en donde se almacena parte del agua en el momento del vaciado, la que luego se reusa para el llenado de la esclusa más baja. Este proceso ingenioso ocurre por gravedad y puede implementarse en el canal nicaragüense para, conforme a nuestro ejemplo, reducir el derrame al mar a 0.21 millones de m3/barco.

De manera que, si por Nicaragua circularan unos 7 mil barcos anuales (en Panamá pasan 12 mil), sería necesario un consumo total de 1,470 millones de m3 anuales equivalentes a 47 m3/seg. Este caudal antes de su entrega podría optimizarse generando energía hidroeléctrica, aprovechando la diferencia en elevación entre los embalses Rama y Mico y el Canal Interoceánico. Asimismo, los excedentes de agua acumulados en dichos embalses, generarían electricidad en una planta construida al pie de la presa de mayor altura.

El llenado inicial del canal también reviste singular importancia por su magnitud. Consideremos una longitud de 300 kilómetros, 200 metros de ancho (canal de una vía con bahías de espera para que pasen barcos en sentido contrario) y 30 metros de profundidad; con estas dimensiones serían necesarios 1,800 millones de m3 para el llenado total del canal, equivalentes a 57 m3/seg durante todo un año. Este volumen llegaría por gravedad, desde los embalses antes mencionados, desde los cuales en el mismo periodo, también podría llenarse un canal de doble vía que implicaría excavaciones espectaculares.

Y, en el caso de derrames contaminantes accidentales, que las aguas tuviesen que ser vaciadas del canal, se rellenaría el tramo afectado desde los mismos embalses.

En resumen, si el río Escondido descarga en el Atlántico un promedio anual de 390 m3/seg, se concluye que a partir de sus afluentes Rama y Mico podría proporcionarse toda el agua requerida por el canal, sin comprometer para este propósito, ni una sola gota de agua del lago Cocibolca.

Por otra parte, analizando las diferentes rutas propuestas en los estudios realizados, vemos que todas cruzan el lago dividiéndolo en dos grandes partes. Algunas surcan el río Escondido y entorpecerían la navegación del mismo. Otras atraviesan el territorio de la Reserva Indio-Maíz y pondrían en riesgo la flora y la fauna, existentes.

Indiscutiblemente, el impacto ambiental de un megaproyecto de esta naturaleza sería inmenso, particularmente el cruce del canal por el lago Cocibolca. Si se construye “a lago abierto” como todos lo entendemos, las enormes excavaciones de rocas y sedimentos, serían esparcidas en el fondo del lago causándole mayor degradación, cuya mayor turbidez sumada a los potenciales derrames contaminantes de los barcos en tránsito, impedirían su uso para consumo humano e inhibirían el crecimiento de la fauna acuática.

Asimismo, los sedimentos acumulados en el fondo del lago, removidos por las baroclínicas de fondo y los afloramientos del agua hipolimnética, azolvarían el canal, ocasionando enormes costos por dragado y atrasos en el tránsito de los barcos. Igualmente, para controlar las variaciones en el nivel del lago (aproximadamente 4 metros) sería necesaria una presa sobre el río San Juan, con microesclusas para la navegación.

Sin embargo, lo ideal sería confinar el canal por la costa sur del lago, mediante dos grandes diques o terraplenes construidos con los materiales excavados, lo cual permitiría el tránsito de los trenes eléctricos del canal seco, las tuberías del oleoducto, las carreteras para el mantenimiento y operación del canal y hasta construiríamos un tren doméstico de carga y pasajeros, conectado al resto del país, para uso exclusivo de los nicaragüenses. El autor es Ingeniero Civil, Diplomado en Hidráulica del IHE de Holanda, participó en los proyectos hidroeléctricos: Río San Juan, Brito y Tipitapa-Tamarindo (1975-1979).

COMENTARIOS

  1. E. Arturo Castro Frenzel
    Hace 13 años

    Muy buen análisis el del Ing. Estrada. Las autoridades responsables deben de tomarlo en cuenta. Los señalamientos medioambientales que hace son aún más graves. Sigo convencido de que el concepto de un canal húmedo por Nicaragua ya es en sí obsoleto debido a la ampliación del de Panamá y del creciente tránsito marítimo por la zona del Ártico. Esto no excluye la posibilidad de un canal seco (ferrocarril) alimentado por energías renovables, con muchísimas ventajas y menos riesgos.

  2. Milton Medina
    Hace 13 años

    Mi estimado Norwin, comparto tu punto de vista como Ingeniero donde nuestra formación nos permite tener una visión de construir obras de cualquier envergadura, al menor costo posible tanto económico como ambiental, sin sacrificar la funcionalidad y seguridad que debe tener esa obra.

  3. requien para el RSJ
    Hace 13 años

    Interesante el reportaje, hay que tomarlo en cuenta, yo estaba pensando en esa represar el RSJ desde su nacimiento en la desembocadura de NUESTRO COCIBOLCA, al hacer eso que veo necesario, gradualmente NUESTRO RSJ va a ir desapareciendo, bueno, al menos ho habra excusas con los ticos que estan destruyendo el que fue nuestro RSJ, sino que se convertiria en otro cauce como los de Managua, asi como convirtieron BOSAWAS en un desierto tropical (despales de alba maderas) lo felicito Sr Estrada

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