María Auxiliadora Morales Alemán, cree que 300 niños asisten y rondan el basurero en busca de desechos, incluyendo a los que desde la madrugada son enviados a las calles para hurgar en bolsas, previo al paso del tren de aseo.
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- “Basta acercarse al basurero para ver la cantidad de niños churequeando. “Nosotros los padres somos culpables por
- quedarnos en la casa por mantener a alguien que queda ahí acostado, tiramos a matar a nuestros hijos, eso no es así”.
- Cándida Ramírez, pobladora del reparto El Limonal.
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Saúl Martínez
La vida de Lorena del Carmen Martínez Pérez, de 13 años, se apagó ayer a las 6:00 a.m. en el Hospital España, en Chinandega, adonde había sido ingresada después de ser comprimida contra una pared, por un camión cargado de desechos.
La menor, que estudiaba quinto grado en la Escuela José Montealegre Infante, sufrió fractura en la pelvis y trauma cráneo encefálico severo. Los familiares dijeron que los gastos fúnebres corrieron a cargo de la municipalidad.
Este incidente deja al descubierto el peligro al que se exponen decenas de niños y adolescentes del reparto El Limonal y del Carlos Fonseca, que llegan con sus padres o solos al botadero chinandegano.
Los niños, según conductores del tren de aseo, corren detrás de camiones y tractores y se ha convertido en un peligro bloquearles el paso porque amenazan con piedras.
La pobreza es evidente al sur de la ciudad de Chinandega, en “El triángulo de la Muerte” por habitar más de 300 familias entre el basurero, el cementerio y las pilas sépticas.
Los registros de instituciones que entregan regalos y alimentos en Navidad indican que niños de 6 a 16 años, visitan la chureca.
En la vela de la adolescente, los vecinos comentaron que se requiere un control en la chureca de parte de las autoridades precisamente para evitar más accidentes con niños.
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