TEGUCIGALPA/AFP
Las tensiones entre Honduras y El Salvador, surgidas en septiembre cuando arreció el reclamo de soberanía de la isla Conejo, en el Golfo de Fonseca, subieron de tono ayer luego de que Tegucigalpa considerara una “amenaza” la compra a Chile de diez aviones A-37 que oficializó El Salvador el 31 de octubre.
La canciller hondureña, Mireya Agüero, expresó ayer a la prensa que el presidente Porfirio Lobo se reunió la noche del miércoles con el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad (CNDS) para analizar la compra de El Salvador, a la luz del fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el 11 de septiembre de 1992.
En ese fallo, la CIJ definió una controversia sobre 446.5 kilómetros cuadrados entre ambos países, asignando a Honduras cerca de dos tercios, 312 km2, y definió reclamos de territorio insular en el Golfo de Fonseca, pero el gobierno salvadoreño considera que en esa sentencia no se incluye la isla Conejo. Las autoridades de Tegucigalpa argumentan que el islote está incluido en uno de los bolsones asignados por la CIJ.
“Lo hemos analizado como una abierta amenaza para la implementación de la sentencia”, subrayó Agüero, quien anunció que citará a los embajadores de los países miembros permanentes y no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
Tras la sesión, Lobo afirmó que su país “no va a entrar en una carrera armamentista” con El Salvador. “Lo más importante es buscar lo que genera la tensión, que es que no se ha ejecutado la sentencia” en la parte marítima, expresó.
Según Agüero, Honduras lanzará “una ofensiva diplomática” para explicarles los alcances del fallo de La Haya y pedirles ayuda “para prevenir un conflicto innecesario”, pues, a su juicio, “en estos movimientos armamentistas de El Salvador está la posibilidad de querer crear un escenario bélico hipotético en el Golfo”.
ISLOTE DE LA DISCORDIA
El gobierno de El Salvador ha insistido en que no hay ningún propósito agresivo en la adquisición de los aviones, sino “un simple tema de balance”. “Necesitamos reforzar la flota de aviones, no para ser agresivos frente a otros países, es un simple tema de balance regional de las aeronaves con que cuentan los demás países de la región, que nos superan con creces”, sostuvo el presidente Mauricio Funes hace unos días cuando anunció la compra.
Honduras ha mantenido la hegemonía militar aérea en Centroamérica con una veintena de aviones F5 y A-37, Tucanos brasileños y helicópteros Bell-212, cedidos por Estados Unidos en la década de 1980.
Los 10 aviones comprados por El Salvador al gobierno de Chile, por un costo de 8.5 millones de dólares, son modelos fabricados en la década de 1960, de los que el Ejército chileno quería deshacerse por obsoletos, aunque según el ministro de Defensa salvadoreño, David Munguía, aún pueden dar servicio por 10 o 15 años más.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 A