Luis Adolfo Medal Mendieta
Reiteradamente se escucha la necesidad de incrementar la productividad en Nicaragua, como requisito indispensable para salir de la pobreza y crear empleos de calidad y mejor remunerados. Sin embargo, no se menciona que para mejorar drásticamente los niveles de vida de sus poblaciones, todos los países hoy desarrollados pasaron por procesos de agroindustrialización e industrialización, es decir llevaron a cabo procesos de profundos cambios en los procesos productivos, o sea revoluciones industriales, que por su propia naturaleza implican drásticos incrementos en la productividad de todos los factores de producción.
El ejemplo del Japón es emblemático, ya que fue el primer país no occidental que decidió industrializarse para poder desarrollarse, logrando en solo 45 años (1868-1912), pasar de una economía semifeudal basada en la agricultura a ser una potencia industrial de primer orden.
El desarrollo del Japón se inició con estudios sistemáticos de las mejores tecnologías de occidente y su adaptación a la situación del Japón, habiendo utilizado como modelos: la Constitución de Alemania, el sistema educativo de los Estados Unidos, la tecnología industrial inglesa, el sistema legal francés, etc.
Los japoneses estaban claros que la única forma de salir de la pobreza y evitar convertirse en protectorados de Occidente, era industrializándose. Y la industrialización se convirtió en la política central del Estado.
Otros ejemplos podemos encontrar en países como Noruega, Suecia, Finlandia, Taiwán, Corea del Sur, etc. Y más cerca de nosotros en Chile, Uruguay y Costa Rica, países hermanos que están en franco camino al desarrollo.
La realidad es contundente: Solamente los países que se han industrializado han logrado desarrollarse. La agro- industrialización de Nicaragua, diversificando ampliamente la producción, dándole un mayor valor agregado a nuestros productos, es condición indispensable para iniciar el desarrollo del país. No podemos seguir con los mismos productos de hace cien años, y seguir utilizando las mismas tecnologías de los tiempos coloniales o de los tiempos precolombinos, si realmente, queremos salir de la pobreza y del subdesarrollo.
Menciono a continuación alguna de los principales Programas de la Revolución Agroindustrial que proponemos, para llevarse a cabo a la par de la Revolución Educativa y la Ética-Institucional:
• Programa de Nuevas Tecnologías en los cultivos tradicionales: maíz, frijol, frutas y verduras, etc. No podemos continuar con las técnicas del espeque y del arado, ni con productividad promedio de solamente 18 quintales por manzana en el maíz y los frijoles. Mientras muchos países tienen rendimiento 4 o 5 veces superiores a los nuestros.
• Programa de Nuevas Tecnologías en la ganadería bovina. Es absolutamente imposible desarrollarse con rendimientos promedios de cinco litros de leche por día por vaca, mientas muchos países alcanzan veinticinco litros y hasta treinta y cinco litros por día.
• Programa Nacional de Riego, utilizando para la región del Pacífico las aguas del gran lago de Nicaragua en el riego de al menos 200,000 hectáreas para los productos agrícolas que sean la base de la agroindustrialización.
• Programa de Transformación de las materias primas nacionales: fabricación de chocolates, jugos envasados, cereales procesados, hojuelas de maíz, licores, maní procesado, frijoles empacados, café gourmet, productos lácteos de calidad mundial, puertas, muebles, flores, plantas ornamentales, joyas, etc.
• Restaurar la Cadena Algodón, hilo, tela, vestuario con empresarios nacionales de forma sostenible y sustentable con el medioambiente.
• Integrar las Zonas Francas a la Economía Nacional tanto en textiles como en nuevos productos como orfebrería, productos de madera, cuero, artesanías, etc.
• Programa Nacional de incubadora de empresas en los sectores agroindustriales e industriales de mayor potencial.
• Programa de diversificación e industrialización de la producción y las exportaciones: 1,000 productos nuevos para el mercado mundial. El autor es ingeniero.