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Encadenarse al mundo

En los últimos años la globalización ha forzado cambios sustanciales en el modelo de relaciones en los distintos ámbitos de la vida, transformaciones a las que el comercio no ha escapado. A esta hora en restaurantes de Taiwán se preparan platillos a base de carne producida en Nicaragua y cafeterías de Arabia Saudita preparan bebidas a base de café nicaragüense.

Lucydalia Baca Castellón

En los últimos años la globalización ha forzado cambios sustanciales en el modelo de relaciones en los distintos ámbitos de la vida, transformaciones a las que el comercio no ha escapado. A esta hora en restaurantes de Taiwán se preparan platillos a base de carne producida en Nicaragua y cafeterías de Arabia Saudita preparan bebidas a base de café nicaragüense.

Sin embargo, insertarse en el mercado mundial sigue siendo un gran reto, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes), que tienen ahora una gran oportunidad que podrían aprovechar si hacen uso de las cadenas regionales y globales de valor, que son la autopista que las llevará a los mercados mundiales, asegura Arancha González, directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional (ITC, por sus siglas en inglés), que tiene su sede en Ginebra, Suiza.

Según González la conformación de las cadenas regionales y globales de valor es el resultado de la globalización explicada por la apertura comercial, la liberalización del sistema financiero y la certidumbre jurídica que ofrece el sistema multilateral de comercio, apoyado también por la revolución del transporte y el auge de las tecnologías de la comunicación e información.

¿Qué son las cadenas de valor?

En términos metafóricos, las cadenas globales o regionales de valor son una “fábrica global” en donde la producción se realiza a través de una secuencia de transacciones, en las que participan empresas localizadas en diferentes partes del mundo. Cada una agrega cierto valor, al remitir componentes, partes, piezas o servicios que se van incorporando al proceso de producción de bienes y servicios. De este modo, estas “fábricas globales” generalmente multinacionales, han atomizado sus operaciones alrededor del mundo. Se contrata por ejemplo el diseño del producto en un país, se solicita la proveeduría en otros países, se termina el producto en otro donde probablemente se hace el ensamblaje. El marketing, distribución y servicio posventa puede estar localizado donde los costos sean más económicos y generen mayor eficiencia.

¿Cuál es su importancia?

La fragmentación de las actividades productivas creada por las cadenas globales de valor ha transformado la estructura del comercio internacional. Hoy en día, cada vez más productos y servicios se producen en el mundo; tan es así que de acuerdo con la Organización Mundial de Comercio (OMC) el 60 por ciento del comercio mundial de bienes consiste en el intercambio de partes y componentes necesarios para ensamblar productos finales.

Tradicionalmente hemos identificado el origen de un producto con “Hecho en…”, pero ahora sabemos que muchos de los productos son “Fabricados en el Mundo”.

Las cadenas de valor permiten a empresas de países en desarrollo insertarse en la economía global a través de su especialización en determinados componentes o en servicios de alto valor agregado. Pero todo ello requiere de inversión en capital humano, en la cualificación de la mano de obra, así como en mejorar la competitividad en infraestructura, el ambiente de negocios y la facilitación del comercio.

¿Qué beneficios ofrece su inserción?

Insertarse en cadenas de valor supone generar empleo, innovación y crecimiento, siempre y cuando se diseñen políticas en áreas como competitividad, educación e innovación que apoyen esta inserción. Las cadenas de valor han reducido significativamente los costos de entrada de las empresas de países en desarrollo al mercado mundial. Las grandes inversiones industriales de antaño ya no son necesarias. Se encuentran grandes oportunidades comerciales en la producción de partes, componentes, productos intermedios y servicios especializados. Las cadenas de valor son las autopistas que permiten a las pequeñas y medianas empresas (pymes) llegar a los mercados mundiales.

¿Quién debe insertarse en ellas?

Todas las empresas exportadoras, grandes, medianas o pequeñas tienen oportunidades para insertarse dentro de las cadenas globales de valor, pero son las pymes las que más se pueden beneficiar. Antes su pequeño tamaño suponía un freno ahora ello supone un gran ventaja: les permite ser más ágiles y adaptarse mejor a los cambios que está sufriendo la economía global. ¿Cómo lo pueden hacer? Con una buena inteligencia comercial. Trabajando con oficinas comerciales, cámaras de comercio o con organizaciones de promoción del comercio e inversión que les ayudarán a buscar oportunidades comerciales. Segundo, invirtiendo en mejorar los estándares de calidad porque solo así estarán preparadas para incorporarse a cadenas en las que se requiere de un alto nivel de competitividad. Pero también hay fórmulas más sencillas, como por ejemplo identificar personas de la diáspora nicaragüense que actualmente están trabajando en corporaciones en el exterior y que podrían ayudar a identificar nuevas oportunidades.

¿Cuál es la estrategia más adecuada para garantizar esa inserción?

Aprovechar las oportunidades requiere un trabajo mancomunado entre gobierno y empresas. Los gobiernos deben tener la voluntad y la capacidad de crear un entorno que fomente la competitividad. Para esto es necesario mirar más allá de las políticas comerciales tradicionales y tener una concepción más amplia de la repercusión de un conjunto de políticas, como son por ejemplo generar un ambiente de negocios propicio a través de políticas comerciales abiertas y transparentes; invertir en el desarrollo de capacidades en educación, infraestructura e innovación.

Por su parte, las empresas deben tener una gran capacidad de adaptación que les permita diferenciarse cuando se requiera y producir bienes y servicios que cumplan con los estándares de calidad y volúmenes adecuados. Finalmente, asegurar financiación a costes razonables para las pymes es esencial.

¿Cuál es la más indicada para aprovechar al máximo los beneficios que ofrecen?

En el caso de Nicaragua existen grandes oportunidades en el sector agroalimentario, si por ejemplo se involucran con las corporaciones que atienden las grandes superficies. Pero también las que hacen partes y piezas para la industria aeroespacial, automotriz, electrónica. Hoy existe un auge en el sector de sostenibilidad y medioambiente, allí hay espacios valiosos. Creo que el sector de los servicios es también importante, servicios turísticos, de transporte o medioambientales.

¿Cómo estas cadenas elevan la competitividad del sector exportador?

Al fragmentar los procesos productivos de bienes y servicios, las cadenas globales requieren que las empresas proveedoras se especialicen y alcancen estándares y requerimientos técnicos muy altos. Ya que las cadenas globales de valor están conformadas, en su mayoría, por las empresas multinacionales más grandes y exitosas. Ingresar en su cadena de aprovisionamiento significa que el exportador ha aprobado un exigente proceso de aseguramiento de la calidad e incremento de su propia competitividad. A la vez, el exportador una vez se ha unido a una cadena de producción, requiere asegurar que sus propios proveedores también cumplan con estándares de calidad y cumplimiento. Para esto, el exportador deberá invertir en programas de mejoramiento de la calidad, lo que repercute directamente en la competitividad de un grupo más amplio de empresas. Es así como se puede lograr incrementar la competitividad no solo del exportador sino también del sector empresarial en general.

¿Qué aspectos de las cadenas de un país lo pueden diferenciar del resto?

La formación del capital humano de un país constituye la gran diferencia. Un capital humano altamente entrenado y competitivo facilita que las empresas sean seleccionadas para aportar su grano de arena en la cadena global. Un ejemplo muy ilustrativo tiene que ver con los servicios “offshoring”, que en la vida práctica indica los servicios de las tecnologías de la información, la contabilidad, la elaboración de reportes ya no se hacen en la sede central de la multinacional, esto todo se contrata “offshoring”, es decir en otro país, donde los servicios pueden ser no solo más baratos, sino también de mayor calidad.

¿Cómo se consigue esta diferenciación?

Se necesita formular estrategias concertadas de largo plazo y una ejecución coordinada para el desarrollo del sector educativo y de la infraestructura básica para la competitividad empresarial. También es necesario el fortalecimiento de la colaboración público-privada para la creación de un ambiente de negocios favorable al emprendimiento y la inversión.

¿Cuáles son los consejos del ITC para que el sector exportador y productivo nicaragüense fortalezca sus cadenas de valor local y se inserte en las globales?

Casos de éxito alrededor del mundo y que son perfectamente replicables en Nicaragua demuestran que en la fase preparatoria para insertarse exitosamente en una cadena global de valor, varias acciones de política pública fueron fundamentales. Lo más importante es fijarse un plan a medio o largo plazo para mejorar la oferta exportadora. Ello puede hacerse en colaboración con otras pymes del ramo o con agencias de promoción comercial para que estas enfoquen sus esfuerzos en apoyar a las empresas en el cumplimiento de normas técnicas, regulaciones, estándares privados y certificaciones que demandan tanto los mercados como las empresas de destino. En segundo lugar recomiendo invertir en capacitar a la mano de obra y enriquecer el capital humano. Las empresas serán tan buenas como lo sean sus trabajadores. En tercer lugar, es fundamental analizar el mercado y buscar nichos que permitan a la empresa tomar ventaja de sus fortalezas, sin olvidar las oportunidades actuales en el sector de los servicios. Finalmente, un dialogo público-privado fuerte permitirá identificar áreas en las cuales deberán desarrollarse políticas públicas de apoyo a las pymes.

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