El Cairo/EFE
El expresidente egipcio Mohamed Mursi apareció ayer desafiante y reivindicativo en el inicio del juicio que se sigue contra él y 14 dirigentes islamistas por la muerte de diez personas, el 5 de diciembre, en un ataque de seguidores de Mursi sobre manifestantes que protestaban frente al Palacio Presidencial, contra un polémico decreto que colocaba al presidente por encima de la justicia.
Tras una anárquica sesión, el Tribunal Penal de El Cairo, presidido por el juez Ahmed Sabri, decidió aplazar la siguiente vista hasta el 8 de enero, según se constató en el interior de la sala de la Academia de Policía donde se celebra el proceso.
La atención de los presentes de centró en observar el estado y la actitud de Mursi, incomunicado y en paradero desconocido desde que fue destituido y arrestado por el Ejército el pasado 3 de julio. Mursi, primer presidente elegido democráticamente en Egipto, apareció enérgico y en plena forma, clamando a voz en grito una y otra vez que él es el “presidente legítimo de la república” y que no acepta la autoridad del tribunal que debe juzgarlo.
Su actitud desafiante también la demostró con hechos como en su decisión de entrar en la jaula de los acusados vestido de civil, de traje y camisa, frente al mono blanco que llevaba el resto de imputados. “Está muy animoso, muy activo. Y tan tozudo como siempre”, expresó el abogado y pensador islamista Mohamed Selim al Awa, quien tuvo la rara oportunidad de departir con el expresidente media hora en uno de los recesos.
“ABAJO EL RÉGIMEN MILITAR”
Mursi y sus colaboradores convirtieron la sala en un altavoz de sus reivindicaciones, formuladas a bramidos y con eslóganes como “Abajo el régimen militar”. El marasmo en que se convirtió la vista se enredó todavía más con los gritos de “¡pena de muerte!” que profirieron algunos periodistas egipcios presentes.
Para el abogado Jaled Abu Bakr, que representa a varias víctimas, los Hermanos Musulmanes pretenden hacer del juicio un evento tumultuoso: “Todo lo que necesitan es un buen show”.
La línea de defensa esgrimida por los abogados trata de argumentar que la corte no es competente para procesar a un jefe de Estado, y que este debería ser juzgado por un tribunal especial. “Para enjuiciar a un presidente se necesita una fiscalía y una corte especiales, no un tribunal penal ordinario, según recoge la Constitución”, explicó el letrado de la defensa, Ibrahim Baki.
Simpatizantes y contrarios a Mursi protestaron en El Cairo, aunque no se registraron incidentes mayores.
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