Turba en motocicleta y MPeso

Fernando Bárcenas

El régimen actual orteguista es una mezcla de lo peor del somocismo, que ha permanecido en pie (la represión estatal y paraestatal a las órdenes de una familia); de lo peor del arnoldismo, que aún perdura (la compra de conciencias y la corrupción con los recursos del Estado); con lo peor del sandinismo, que todavía subsiste (el caudillismo irresponsable, el culto a la personalidad y la impunidad desafiante a la institucionalidad). El conjunto de este régimen político deforme, cosido a pedazos como Frankenstein, tiene componentes de absolutismo feudal y de fascismo, revividos ambos por la codicia, y unidos estrechamente por la falta de ideología alguna.

Su base social es la oligarquía y el lumpemproletariado burocrático: la reacción abocada a la rapiña tosca e insolente, que avanza económicamente, unas veces a garrotazos, y otras comprando conciencias. Palo y zanahoria, he aquí la síntesis de la mísera filosofía política del orteguismo.

Cuando se presenta a nuestros ojos una turba del “gobierno de abajo” que a garrotazos —en complicidad con la Policía— golpea a la población que protesta contra los abusos de una empresa privada del “gobierno de arriba”, tenemos que reconocer la semejanza absurda de las dificultades del pasado, que nos tomó una vida entera barrer de la vía para que la historia avanzara nuevamente, con la realidad política más ingobernable y retrógrada que, desafortunadamente, han heredado nuestros hijos.

Hemos arribado, ahora, a un régimen absoluto que aunque incurra en la pretensión de legitimarse a sí mismo, con una ficticia reforma constitucional, será como una fuerza de ocupación mercenaria, que reta con insolencia la conciencia nacional.

A Somoza se le acusaba —como ahora a Ortega—  de haberse apoderado de centenares de propiedades, con base en el poder. El viejo tirano se defendía de aquella querella evidente, de forma desvergonzadamente lógica: “Yo tengo solo una hacienda: Nicaragua”.

El actual hacendado, con complejo de inferioridad ante los periodistas, es mucho menos ocurrente, y calla amenazante.Las turbas en motocicleta, y MPeso se unen espontáneamente. Son dos aspectos complementarios de un mismo régimen opresivo que se fundamenta en el desprecio a los derechos de la población, y en el negocio turbio, que se impone contra el interés ciudadano.

El mismo verdugo que lanzó el ataque de las turbas contra los ancianos en las cercanías del INSS, en el mes de junio pasado, cuando los adultos mayores reclamaban la pensión reducida, lanza a las turbas motorizadas, este 11 de octubre, contra quienes protestan por los abusos de MPeso y, luego, contra los comerciantes informales del “mercado de mayoreo”.

Una empresa minúscula, que produce 1.2 millones de dólares de renta anual, se ha asociado a algún miembro de la familia en el poder, a juzgar por el ataque de las turbas orteguistas. Pero, de seguro, no posee ninguna capacidad gerencial.

• En efecto, en lugar de corregir, simplemente, la imprevisión de MPeso (que no supervisa los validadores del saldo de las tarjetas TUC)…

• En vez de garantizar las recargas perdidas (compensando ágilmente a los usuarios perjudicados por fallas en el sistema de datos)…

• En lugar de disponer que la tarjeta TUC (instrumento de control contable) pueda adquirirse sin contratiempos ni papeleo alguno, en tantos sitios, esparcidos por la ciudad, como para que 800 mil personas que usan el transporte colectivo puedan recibirlas, y recargarlas, con el mínimo saldo posible, con la periodicidad que le resulte cómoda al usuario promedio que se mantiene en los límites de la pobreza general…

• En vez de evitar que este instrumento de control informático sobre los ingresos reales de las cooperativas del transporte colectivo interfiera molestamente (por la codicia miserable de MPeso) con el derecho de la población de usar eficazmente el transporte colectivo…

• En lugar de ello…, que sería lo natural en un país independiente de la corrupción gubernamental, se despliega a las turbas para acallar a garrotazos los reclamos.

La confianza del régimen orteguista en el terror de sus turbas, como tuviera Somoza en las fuerzas de Nicolasa Sevilla, acumula en la población la conciencia que habrá de gestarse una lucha política extrema por la libertad. Como dice el obispo Báez: “¿Por qué extrañarse, entonces, que puedan haber grupos armados en la montaña?”.

El autor es ingeniero eléctrico.

COMENTARIOS

  1. No dictadura
    Hace 13 años

    Mi estimado Ing, sus escritos llegan directo al codio, yo no entiendo como pudo usted escribir un articulo de un personaje que odiaba a los indios de america…si ING ya estamos en una Dictadura y al suabe dandonos un circo….y el campo abandonado sin credito para controlar las enfermedades de los cafetos, un banco de produscamo de solo para la elite del ortequismo con la venia de los CPC, asi esta este pais, por eso el campo del norte esta en rebeldia…

  2. mfb
    Hace 13 años

    Definitivamente 4 centros de atencion para entregar 800,000 tarjetas es una burla y desconsideracion a la poblacion

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