Ramón H. Potosme y Gloria Picón
El modelo del orteguismo a través de la llamada “democracia directa” y el “modelo de alianzas” es llevado a la Constitución para otorgarle poderes “omnímodos” al inconstitucional presidente Daniel Ortega, según coincidieron los juristas Carlos Tünnermann y Gabriel Álvarez.
Tünnermann indica que la democracia directa es teórica, puesto que todo mundo sabe que los llamados Gabinetes de la Familia son partidarios y siguen órdenes que les bajan. Mientras Álvarez considera que a través de estos Gabinetes y Consejos Territoriales establecidos en las reformas, ve configurar un nuevo sistema político en Nicaragua.
Jarquín agrega que la reiteración en la propuesta de que se está cambiando el “modelo” de organización política del país contradice el carácter parcial de las reformas, porque un cambio de modelo requeriría de una reforma total de la Constitución.
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Por su parte, el diputado Eduardo Montealegre, coordinador del Partido Liberal Independiente (PLI), manifestó que la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN) difícilmente votará a favor de las reformas, ya que lo que se ve en la propuesta es un retroceso a las reformas que se hicieron en 1995, en las cuales se le restó facultades al ejecutivo y ahora le suman. Agrega que con la inclusión de los Gabinetes de Familia se constitucionaliza “la democracia popular, donde todo mundo cree que tiene ingerencia, pero el que tiene ingerencia es el que manda”.
“Estos consejos van a configurar un nuevo sistema político donde la figura del caudillo político será omnímoda. No es que ya esté plasmado, pero es lo que está detrás, entre líneas, es un modelo autoritario que se va a fortalecer a través de la constitucionalización de los Consejos y el debilitamiento de la Asamblea Nacional y la militarización de la función pública”, señala Álvarez en referencia a la propuesta de reforma que suprime la prohibición de los militares para ejercer la función pública.
AL ESTILO DE SOMOZA CON EL EJÉRCITO
Mientras que Tünnermann considera que Ortega busca congraciarse con el Ejército para tenerlo más cerca y comprometido con el Gobierno y su proyecto.
En tanto, el exintegrante de la Junta de Gobierno sandinista en la década del ochenta, Moisés Hassan, califica de aberración el hecho de que con la reforma se pretende que los militares activos ocupen cargos en instituciones del Estado. “Es una aberración independientemente que lo constitucionalicen. Además muestra que Ortega no las tiene todas con el Ejército ( ) parece que quisiera asegurarse, al estilo de Somoza, la servilización del Ejército y eso demuestra que está luchando por hacerlo, para que los mandos del Ejercito sientan que les conviene que Ortega esté ahí, ese es el mensaje, ‘hago todo lo que quieran, pero sean serviles a mí’”.
MILITARIZACIÓN DEL ESTADO
Por su parte, Montealegre también dijo que es preocupante que los militares ocupen cargos en el Gobierno, ya que eso significaría la posibilidad de que el Estado se militarice.
Para Tünnermann la propuesta de reforma termina con el fundamento de la laicicidad del Estado, al incorporar en los artículos dos y cinco de la propuesta el discurso oficialista de los “valores cristianos, los ideales socialistas y las prácticas solidarias”.
“Sabemos que los valores cristianos son universales, pero aquí hablan de cristianismo, socialismo y solidario, y vemos cómo han manipulado los valores del cristianismo, vemos cómo manipulan la Navidad y la Purísima”, señaló Tünnermann.
Montealegre también mostró preocupación en cuanto a que “se contitucionaliza a un Estado socialista, que es contrario a la libertad individual, la libertad de empresa, el pluralismo político y obviamente empuja al colectivismo.
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