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La amenaza de Fernández

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afronta mañana unas elecciones legislativas en las que se prevé una derrota del oficialismo en distritos electorales clave, lo que probablemente sepultará cualquier intento reeleccionista y desencadenará una feroz pelea en el peronismo por su sucesión.

BUENOS AIRES/AP

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afronta mañana unas elecciones legislativas en las que se prevé una derrota del oficialismo en distritos electorales clave, lo que probablemente sepultará cualquier intento reeleccionista y desencadenará una feroz pelea en el peronismo por su sucesión.

Los comicios, realizados en la mitad del segundo mandato consecutivo de Fernández, constituyen el comienzo del fin del ciclo inaugurado en 2003 con Néstor Kirchner, antecesor y fallecido marido de la mandataria, manifestaron analistas.

La inflación, de un 25 por ciento anual según analistas privados, la caída de las reservas en coincidencia con las restricciones a la compra de divisas, el déficit fiscal y el juicio que un grupo de bonistas extranjeros mantiene contra Argentina en el que exigen el pago de títulos en mora por unos 1,400 millones de dólares auguran un horizonte con nubarrones para el gobierno.

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El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no tendría tantos inconvenientes en el Congreso, ya que lidiará con una oposición fragmentada. Además, el oficialismo logró recientemente prorrogar hasta fines de 2015 el cobro de dos impuestos que le aseguran fondos y una ley de emergencia económica aprobada en 2002, en plena crisis, que cede al gobierno facultades extraordinarias en materia cambiaria y financiera y para renegociar las tarifas en los contratos de servicios públicos.

Según Ignacio Fidanza, en los dos años que le restan en el poder a Fernández, “lo más complicado no a va a ser el parlamento” sino los problemas que hay que resolver en la economía y el hecho de que la presidenta deberá convivir con la pelea por sucederla dentro de su propio partido.

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OFICIALISMO HUÉRFANO DE LÍDERES

En el nuevo ciclo político que se abriría después de mañana, el oficialismo aparece huérfano de líderes de cara a las presidenciales de 2015. “Fernández no tiene sucesores competitivos dentro del peronismo que lidera” y “no tendrá posibilidades” de aspirar a una reelección después de los comicios, indicó Mariel Fornoni, doctora en Dirección de Empresas y directiva de la consultora Management & Fit, quien cree que el oficialismo no reunirá, ni por asomo, los votos necesarios en el parlamento para intentar una reforma de la constitución que la habilite para un eventual tercer mandato consecutivo.

En las primarias de agosto, donde fueron elegidos los candidatos a legisladores para estos comicios, Fernández perdió la mitad del respaldo que obtuvo en 2011 cuando fue reelegida para la primera magistratura con 54,11 por ciento de votos. “No va a cambiar el escenario respecto a las primarias”, expresó Jorge Daniel Giacobbe, licenciado en Comunicación Social y director de Giacobbe & Asociados Opinión Pública. “Ninguna de las cosas que sucedieron entre esas elecciones y ahora lograron mucho movimiento de votos”, agregó.

LOS CONTRINCANTES

Según las encuestas, el problema de salud de la presidenta —que fue operada de un hematoma craneal el 8 de octubre— no ha creado una corriente de empatía hacia ella y la tendencia de voto para el oficialismo continúa siendo desfavorable en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito del país, y el más importante campo de batalla, y en otros lugares clave como la ciudad de Buenos Aires y las provincias de Santa Fe y Córdoba. Allí es casi seguro que gane el candidato a diputado nacional Sergio Massa, de la corriente opositora del peronismo, frente al oficialista Martín Insaurralde. La propia mandataria se echó al hombro la campaña de Insaurralde, hasta ahora un ignoto alcalde provincial.

Massa, que se perfila como aspirante a la presidencia en 2015, e Insaurralde cerraron al mismo tiempo la campaña, el jueves en la noche, previo a la veda electoral. Massa, quien fue jefe de gabinete de ministros en la primera presidencia de Fernández, se presentó como el líder de un proyecto político alternativo que se propone recuperar la “concordia” en un país polarizado. Insaurralde pidió defender las conquistas logradas en la última década y votar “pensando en Cristina, en nuestra presidenta. Que se recupere, la necesitamos a nuestro lado porque su energía nos contagia y su fuerza nos da el coraje para seguir trabajando”.

Según los sondeos, el oficialismo podría retener la mayoría en la Cámara de Diputados con el apoyo de sus tradicionales aliados pero por un margen muy exiguo, y es bastante probable que la pierda en el Senado. En un escenario donde los tiempos de la presidenta al frente del poder tienen fecha de caducidad, “habrá que ver además qué pasa con los aliados del oficialismo, que podrían comenzar a moverse para otro lado”, expresó Fornoni. “Se iniciará un proceso de sucesión interna dentro del peronismo y una primera expresión muy visible va a ser que habrá pases”, manifestó Ignacio Fidanza, abogado, periodista y director del portal lapoliticaonline.com.

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