Cristina Fernández de Kirchner. LA PRENSA/AFP/JUAN MABROMATA

Kirchner despierta pasiones antagónicas en Argentina

El gobierno de la presidenta Cristina Kirchner despierta pasiones antagónicas entre los argentinos que renuevan odios y amores como en un clásico de fútbol que atraviesa incluso círculos familiares o de amigos que optan por callar a riesgo de romperse.

BUENOS AIRES/AFP

El gobierno de la presidenta Cristina Kirchner despierta pasiones antagónicas entre los argentinos que renuevan odios y amores como en un clásico de fútbol que atraviesa incluso círculos familiares o de amigos que optan por callar a riesgo de romperse.

«Argen», dicen unos, «Tina», responden otros, en el seno de una familia quebrada que no logra ser una sola «Argentina», según grafica una propaganda de una alianza opositora que se postula como opción para unir lo que está roto en las elecciones legislativas del domingo.

La escena refleja un clima tenso que incluye epítetos de dudoso gusto contra la investidura presidencial, y agresiones cruzadas de alto voltaje que dejan poco lugar al debate político y de ideas.

«En fútbol podés hablar pero en política, no. O sos o no sos y si no sos, sos el enemigo, sos la contra, sos facista», dice a la AFP María del Carmen, una elegante mujer de 56 años, que prefiere no dar su apellido ni definirse frente al gobierno.

Roberto Corvaglia, de 59 años, interrumpe su paso apurado en plena 'city porteña' para expresar su entusiasmo por el proyecto kirchnerista oficial que dio «trabajo, leyes que favorecen a los más vulnerables, economía floreciente».

«El clima crispado está puesto por los medios, no es que la gente lo viva en la calle, la gente disfruta», dice.

En las antípodas, Antonio Obriskal, de 60 años, que se considera «muy informado» porque atiende un puesto de diarios en el microcentro de Buenos Aires, le pronostica poca vida al gobierno de Kirchner.

«No apoyo este gobierno y va a durar poco. Mi idea es que el problema de la salud de la presidenta es una especie de pretexto para colgar (abandonar) el gobierno y decir que es por eso y no porque la sacaron», dice sobre la operación a raíz de un hematoma craneal a la que fue sometida Kirchner el 8 de octubre y por la que aún está en estricto reposo.

El vendedor de diarios dice que se ubica «como las tres cuartas partes de los argentinos en la vereda de enfrente» del gobierno, como toda su familia en la que la pelea es «por cuál candidato opositor vota cada uno».

Crispación o 'Cris-pasión'

Malena Saavedra, una economista de 45 años lamenta que «haya que transar (someterse) con esta polaridad» en la que no se siente representada.

«He optado hace un par de años en no tocar el tema político con algunos amigos y familia», asegura sin querer entrar en detalles «porque hay cosas que todavía me duelen», de las que prefiere no hablar.

Sentado en la Plaza de Mayo a 30 km de su trabajo en Quilmes (periferia sur), Diego Rode, un socialista de 40 años, admite su «particular admiración por Cristina» y su adhesión a un gobierno que logró «poner la política por encima de los mercados».

A la hora de las alianzas familiares, se asocia con su hermano que trabaja en la reestatizada Aerolíneas Argentinas, para enfrentar a sus padres que «son antigobierno», pero es en el ámbito laboral donde «se siente más el antagonismo, las agresiones y los prejuicios, y ahí prefiero no debatir».

A los 28 años, Diego Siffredi trabaja en una empresa de construcción privada que realiza obras para el estado, y «a diario se generan discusiones por el fanatismo excesivo de algunos a favor del gobierno que no escuchan y se ofenden con facilidad».

«No soy ni oficialista ni opositor pero últimamente veo cosas que no me simpatizan, una actitud medio prepotente de los seguidores del gobierno que crea una división social innecesaria y poco justificada», reflexiona.

Rodrigo Segovia, 36 años, que hace nueve días encabeza un campamento de protesta en plena avenida frente a la alcaldía porteña del derechista Mauricio Macri, no cree que «esté fracturada la sociedad sino que volvió el debate político».

Una percepción totalmente contraria es la de Alejandro Ibrahimovich, de 33 años, que asegura que «no se puede hablar ni con la familia ni con los amigos ni con nadie porque el que es K (kirchnerista) o es antiK se terminan peleando y esto divide amigos y familias».

Redes polarizadas

Reflejo de la división son las redes sociales donde se multiplican sitios como 'El Anti-K ', 'El Cipayo', 'No más K', 'Somos el 46%' (que no votó a Cristina Kirchner para su reelección en 2011).

Frente a ellos, están «Cris Pasión», nació para apoyar al gobierno denunciado por la oposición por generar crispación en la sociedad, «Sumate a Cristina.net», «apoyoalapresidenta» o blogs como «Nestornauta» o «CiberK» entre otras.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí