Se dice que “el negocio del desarrollo es difícil; que el negocio del desarrollo en democracia es más difícil; y que el negocio del desarrollo, en democracia y sin recursos suficientes, es dificilísimo”. Sin embargo, existen formas de lograrlo, pero tenemos que trabajar bien. Tenemos que superar la etapa económica difícil que vive el mundo y lograr crecimiento global equilibrado y sostenible. El mundo desarrollado, con cierta recuperación últimamente (crecimiento de 1.2 por ciento y 2 por ciento en 2013 y 2014, según el Fondo Monetario Internacional (FMI)), tiene que reenfocar su sistema financiero, realizar ajuste fiscal y de manejo/nivel de deuda, realizar reformas estructurales para lograr su potencial de crecimiento y especialmente Estados Unidos (EE. UU.) manejar prudentemente su política monetaria. En los países en desarrollo (PED) hay que mejorar los niveles de vida/ingresos, ya que en muchos de ellos dichos niveles son tan bajos que no permiten vivir dignamente o satisfacer necesidades mínimas de la población.
Según el Banco Mundial, Latinoamérica disminuyó la pobreza en casi un tercio o 70 millones de personas, en la última década, principalmente por crecimiento económico (insuficiente) generado por ajustes estructurales y manejo económico. Pero ello no significa que la región está bien. Los PED deberían superar las presiones externas (lo mencionado anteriormente para el mundo desarrollado, desaceleración de la demanda —incluyendo la de China—, y acercamiento del final de dinero barato y de altos precios de materias primas, excepto principalmente petróleo) y las suyas propias. Deberían reforzar su situación interna, usar su potencial de crecimiento —incluyendo mercados internos— con los recursos que tienen (mejorando su uso), superar problemas de oferta, esperar menos de las economías desarrolladas y considerar algunos riesgos geopolíticos recientes. Las reformas realizadas después de las crisis financieras de 1990 generaron mejores condiciones para enfrentar el deterioro de las condiciones externas, pero poniendo de manifiesto dos grupos: aquellos que fortalecieron sus fundamentos económicos y los que solamente se aprovecharon de las circunstancias favorables. Sin embargo, hay requerimientos generales aplicables según el caso, con resultados a corto, mediano y largo plazo, entre otros:
Desarrollar el desarrollo integral. Desarrollo es darle/facilitarle un mejor nivel de vida digno a todos, con educación y vida larga y saludable, con las personas como razón básica del mismo. Para ello, los PED deberían obtener crecimiento económico: (a) mayor y más rápido (8 por ciento por año, ya que el actual es insuficiente: 4.5 por ciento y 5.1 por ciento en 2013 y 2014, respectivamente, y solamente 2.7 por ciento y 3.1 por ciento para Latinoamérica y 3.8 por ciento para Centroamérica en ambos años), según el FMI; (b) integral, en todas las áreas del vivir, creando riqueza y oportunidades para todos, con la participación de todos democráticamente en beneficios y responsabilidades, disminuyendo desbalances socioeconómicos; y (c) sostenido, para lograr acumulación de bienestar (2.5 por ciento de crecimiento anual sostenido duplica el Producto Interno Bruto en 29 años y 8 por ciento, en 9 años). Esto requeriría, entre otros: —Tener gobiernos facilitadores (central, provincial/departamental, municipal), con políticas de desarrollo adecuadas, capacidad operacional y mecanismos de apoyo para el sector privado (e.g., tecnológicos, informativos, de asistencia técnica, mercadeo, acceso a financiamiento), operando en todo el territorio nacional; más y mejores empresarios privados pequeños, medianos y grandes (emprendedores, inversionistas, innovadores y administradores bajo riesgo propio); y ser los empresarios/empresa privada quienes produzcan los bienes y servicios para los mercados locales e internacionales, generen desarrollo y empleo digno, fabriquen productos con calidad y precios adecuados, creen la riqueza y promuevan su distribución (solidaridad empresarial), trabajando con eficiencia/eficacia y rentabilidad/productividad (responsabilidad social empresarial). También se debería conjugar el apoyo de los ciudadanos, organismos internacionales y otros países. —Sembrar el presente para cosechar el futuro. Actuar en el presente nos centra en la coyuntura y en el futuro inmediato, lo cual nos consume. Preparar el futuro, revisando críticamente lo que hacemos, nos ayuda a lograr lo que queremos, a fijar/ajustar el rumbo y manera de trabajar, y a manejar mejor la coyuntura futura; —Consolidar/ampliar ajustes estructurales; propiciar/reforzar estabilidad económica (monetaria, fiscal; disminuir deuda pública; reforzar/establecer mecanismos de flexibilidad cambiaria, protección financiera y administración de riesgos; incrementar reservas internacionales); mantener economías abiertas, incluyendo lo comercial, financiero y laboral, desarrollando los mercados internos; promover ahorro, inversión y desarrollo/formación empresarial; generar empleo; reforzar seguridad alimentaria; formalizar las economías; desarrollar y supervisar eficiente pero prudente y coordinadamente el sistema financiero/mercados de capital (tema de escrito específico); y mantener balance adecuado entre don Estado y don Mercado; —Aumentar valor agregado a la producción primaria; mejorar productividad, competitividad y comercialización; diversificar producción; desarrollar/usar tecnología aplicada e innovación; mejorar infraestructura y obtener seguridad energética; —Mejorar salud y educación, enfatizando salud básica y preventiva y educación primaria y técnica intermedia, científica/tecnológica y empresarial; —Reforzar la integración y comercio regional/extrarregional, desarrollando organizaciones complementarias, coordinadas y operativas.
Requisitos. Los PED necesitan un renacimiento moral/ético, para que los valores vuelvan a tener valor. Esto requiere, entre otros: —Tener Estados eficientes/efectivos, con institucionalidad, seguridad jurídica y ciudadana, y clima político-social calmoso; —Velar por los derechos humanos, cuidar nuestro planeta —incluyendo combate al cambio climático— y mejorar el uso de recursos naturales, sin menoscabar el desarrollo; —Disminuir tiempo/esfuerzo perdido en pelear y arreglar desavenencias a nivel de país/región, usándolo para el desarrollo. Condiciones básicas. Hacer lo correcto (eficiencia) correctamente (eficacia), en forma proactiva y coordinada local, nacional e internacionalmente, generando credibilidad y buenos resultados. Enfoques como este (fáciles de decir, difíciles de hacer) requieren de compromisos y liderazgos personales e institucionales, para hacer menos difícil el negocio del desarrollo. El autor es desarrollista.
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