EMILIANO CHAMORRO MENDIETA
El guía espiritual expresó que uno de los grandes retos de su magisterio es la formación de los laicos en la evangelización, sobre todo, en la “buena formación de sus cuadros pastorales, para educar con calidad a nuestros laicos en la vida religiosa”.
“Los retos son grandes, pero vamos marchando, mucha gente está regresando a la Iglesia y eso es producto del trabajo, de la acción social y pastoral que con mucho esfuerzo viene realizando la Iglesia. Tenemos mucho que hacer porque el trabajo pastoral es permanente”, dijo el obispo en la comunidad de San José de Paiwas.
[/doap_box][doap_box title=»La labor del campesino» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
“Ustedes han conocido el dolor de estar lejos de la patria, de la casa y la familia y muchas veces sufrir humillaciones (…) y a veces trabajar como esclavos por su familia. Yo mismo me siento identificado con ese Jesús exiliado porque cuando tenía aproximadamente 17 años tuve que salir al exilio por la persecución religiosa que se daba en la época de los años ochenta y recuerdo que fui un refugiado. Cómo no voy a sentir a Jesús tan cercano, el querer volver a la patria o tener necesidad de comer tortilla con sal que era la única comida del día. Jesús se ganó el pan con su trabajo, proclamando el Reino del Padre”, afirmó el obispo.
[/doap_box]
El olor a tierra mojada y la belleza exuberante de la naturaleza, sus aves, sus vacas, ríos y el cacaraqueo de los pájaros convirtieron los tres días de evangelización de monseñor Rolando Álvarez en aires de fe, renovación y esperanza para las comunidades de Río Blanco, donde los fieles bajaban de las agrestes montañas en medio de la lluvia y trochas adornadas por fangales de lodo para recibir a su pastor a través de expresiones de cariño, cantos y oraciones. ¡La marcha del Evangelio, no se detiene! ¡Donde está el pastor están las ovejas y donde están las ovejas está el pastor! ¡Con el papa y los obispos! ¡Aquí está la Iglesia de Cristo!
Eran algunas de las expresiones con que los fieles de la comunidad de Las Lajitas, Palancito, Bonawás, Santa Rita, Cuatro Esquinas, San José de Paiwas, en Río Blanco, recibían al obispo de Matagalpa y a su párroco Orestes Téllez, quien durante muchos años ha sido el pastor que atiende a más de treinta comunidades de Río Blanco.
“Es una tarea ardua la evangelización, pero estamos viendo los frutos. Usted puede ver como la gente quiere a su Iglesia, bajando en mula, en caballo, a pie: todo esto solamente lo puede mover la capacidad de tener fe en Jesucristo”, sostiene fray Orestes, un incansable obrero de la palabra, al servicio de Jesús.
“AMAMOS A NUESTRA IGLESIA”
Yáder López, delegado de la palabra en la comunidad de Palancito, llegó hasta la comunidad de Bonawás, recorriendo en caballo más de dos horas para recibir al obispo Álvarez y llevarlo hasta su comunidad.
“Somos campesinos que amamos a Dios, a nuestra Iglesia y venimos hasta aquí para expresarle a monseñor Rolando Álvarez que aquí está este pueblo que siempre marcha y evangeliza, anunciando la palabra de Dios. Nosotros amamos a nuestra Iglesia, pues pese a que somos olvidados por los gobiernos porque aquí no existen proyectos de desarrollo para nosotros, tenemos siempre la esperanza en Dios y nuestra Iglesia que nunca nos abandonan”, expresó el joven campesino.
COMPARTIR LA FE Y LA VIDA
Por su parte, monseñor Rolando Álvarez dijo a los fieles de las montañas de la comunidad de Palancito y Las Lajitas: “He venido para dormir entre las montañas con ustedes, para compartir con ustedes la vida y por supuesto para compartir con ustedes la fe cristiana católica”, mientras canciones de alabanza, júbilo y oraciones se hacían sentir como respuesta de alegría por la presencia del jerarca católico, quien se convirtió en el primer obispo de Nicaragua en pisar esas montañas de Matagalpa.
Monseñor Rolando Álvarez, cuando evangelizaba en la comunidad de Palancito, les recordó a los fieles que tenían que verse y tratarse como en familia y en Las Lajitas los instaba a parecerse a Jesús en un rasgo humano y seguir su ejemplo. Mientras en la comunidad de Santa Rita llamó a los fieles “a vivir su vida pública o privada, en la honradez, la honestidad y la sensatez y nunca prestarnos a la ilegalidad, al fraude y la corrupción”.
“Cristo es idéntico a nosotros, el hijo de Dios hecho carne como nosotros, menos en el pecado”, aseguró el guía espiritual, quien mostraba su traje negro sacerdotal lleno de lodo, producto de las largas travesías a caballo o caminando con sus botas de hule en compañía de fray Orestes, en los fangos donde los vehículos no pueden transitar.
“A mí me encanta hablar de un Jesús andariego, de un Jesús caminante, de un Jesús peregrino, me gusta pensar en Jesús, y me encanta pensar en Jesús de las manos callosas del trabajo de carpintero que seguramente habría conocido por las manos y ejemplo de su padre adoptivo, San José, y quien se hizo carne en el vientre de una mujer campesina”, evangelizaba Álvarez, ante la atenta mirada de ancianos, jóvenes, mujeres y niños que no se cansaban de expresar su amor por Jesucristo y la Iglesia.
PARTICIPACIÓN DE LA JUVENTUD
Durante la visita que monseñor Álvarez realizó a la comunidad de San Ignacio y San José de Paiwas, llamó a la grey católica a congregarse y participar siempre en las actividades de la Iglesia.
Fue notoria la participación de la juventud en cada comunidad visitada por el obispo.
“La Iglesia se está renovando y ese gran motor de renovación y despertar es el encanto que la juventud está teniendo en la figura de Jesucristo. La Iglesia va hacia adelante y para lograr esta misión tenemos que contar con un laicado bien formado, bien comprometido en el servicio al evangelio”, aseguró el obispo de Matagalpa.
El joven Fernando Navarro, delegado de la palabra de San José de Paiwas, expresó estar enamorado de Cristo.
“Yo me siento enamorado de Cristo. Al igual que yo, muchos jóvenes nos hemos dado cuenta que la única opción es seguir a Cristo porque así seremos más útiles para la sociedad”, expresó el joven de 21 años de edad.
Monseñor Rolando Álvarez, quien durante muchos años ha trabajado con los jóvenes, los instó a que nunca olviden “que la única esperanza en medio de tanta crisis y antivalores es la de imitar a Cristo siempre con honestidad y amando la justicia y propagando su palabra”.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A




