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“Las cosas podrían haber sido peores. Esta semana nos las arreglamos para evitar caer por el precipicio. Pero todavía estamos en el camino hacia ninguna parte”, reflexionó en The New York Times el Nobel de Economía Paul Krugman.
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Los bancos más grandes de Wall Street muestran poca disposición a apostar a la deuda de empresas en momentos de tensión, lo que agudiza la preocupación de que las pérdidas sean mayores cuando la Reserva Federal reduzca su estímulo récord.
Conforme se multiplicaban las versiones de que EE.UU. no cumpliría con el pago de su deuda en las dos semanas que terminaron el 9 de octubre, los 21 operadores primarios que negocian directamente con el banco central vendieron un neto de 180 millones de dólares de pagarés de grado de inversión, muestran los datos de la Fed. La fuga fue más grande hace cuatro meses cuando el mercado tuvo su peor desempeño desde la crisis financiera.
Los bancos que tradicionalmente buscaban obtener ganancias con las distorsiones del mercado de deuda ahora rehuyen el riesgo en períodos de debilitamiento de la confianza conforme eliminan los equipos para operaciones por cuenta propia y reducen el apalancamiento. La renuencia de los agentes de bolsa a usar los balances para absorber el crédito de grado de inversión profundizó la pérdida de 4.98 por ciento de mayo y junio en el Índice Bank of America Merrill Lynch U.S. Corporate en tanto los banqueros evaluaron reducir las compras mensuales de bonos y los rendimientos de los bonos del Tesoro llegaron al nivel más alto en dos años, escribieron los investigadores de la Fed de Nueva York en un informe del 16 de octubre.
“En las mesas de dinero hay una sensibilidad agudizada respecto del riesgo”, dijo Jason Rosiak, responsable de gestión de carteras de Pacific Asset Management de Newport Beach, California, subsidiaria de Pacific Life Insurance Co.
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