Sintaxis en Managua

Con música viendo los últimos fogonazos y sus cuatro caras —cuando es sol— voz alumbrando en el horizonte

Con música viendo los últimos fogonazos

y sus cuatro caras

—cuando es sol—

voz alumbrando en el horizonte

De repente el taconeo del viento.

Las espadas del viento

afilando como volcanes

el pecho de las vírgenes

abaniqueando meciendo hoja que al fin cae

mechón sobre la frente

madurez conociendo al niño

Solitario camino con huellas de sangre

hacia la nada y desconocido

que palabras que formas hacia que

semen al otro limite

helechos al fondo del barranco

en Acahualinca que pensamientos diste

en ratos de ocioque con los dedos

que miraba el ojo cuando atardecer echaba

redes al tiempo

instantes casi mentira fueron

Mano pasando veloz en el adiós fijo

Saboreando un poco la aflicción

motor del sueño a veces

se presenta rostro cruel el sufrido con su máscara

—carísima—

El tipo enloquecido en el escritorio público

hijueputeando

inventando sociedades ídolos nombres símbolos

color oficial

y por allí este otro hombre dando traspiés mendigando

piloto de altura iluminado para que ojos

y en el norte viene arando Osa Mayor

y el frescor inunda el pecho

en esta esquina de Asososca

desde donde Managua se alarga y acorta y se marcha

en oscuros caminos sin más equipajes que los sueños.

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