Vladimir Vásquez
Para Haroldo Montealegre Lacayo, presidente de MPeso, el servicio de tarjetas electrónicas para pago de pasajes funciona correctamente, es aceptado por la mayoría de la población y las denuncias de anomalías en el sistema de recargas son inventos de algunos medios de comunicación.
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Así lo dijo ayer en la Curia Arzobispal, adonde llegó a exponer su visión sobre el problemático e impuesto servicio del pago del pasaje en el transporte público, otorgado arbitrariamente y sin licitación la empresa que él representa.
“La opinión que se publica pasa por el filtro de los medios de comunicación y de los intereses de los dueños de los medios de comunicación, de manera que la opinión publicada es la que le interesa que circule a los dueños de medios”, acusó Montealegre.
Sonriendo, el empresario culpó a los usuarios que se quejan de que las recargas no llegan a sus tarjetas o que los validadores no las reconocen, de no recargar sus tarjetas.
“El que no tiene saldo es porque no ha puesto saldo; el que ha puesto saldo, tiene saldo”, argumentó Montealegre, quien enfatizó: “No hay un solo caso de alguien que haya presentado un reclamo que sea cierto, en todos los casos no ha sido cierto”.
Durante varias semanas, los usuarios del servicio de transporte público se han quejado del mal servicio y han acusado a la empresa MPeso de causarles atrasos y provocar caos en el otrora sencillo acto de pagar un pasaje de bus.
“Yo no veo la quejas que dicen los medios o el rechazo a las tarjetas”, insistió Montealegre Lacayo, antes de dar la espalda a los periodistas e ingresar apurado a la Curia.
Según sus números, cada día se reportan 600,000 pagos con tarjetas electrónicas, lo cual para él significa que “el servicio ha sido aceptado por la mayoría de los usuarios”.
Esto dejaría solo a unos 200,000 usuarios utilizando el servicio mixto y pagando con monedas.
Para el representante del Centro de Ayuda al Consumidor, Juan Carlos López, los problemas con el servicio se han mantenido y algunas personas han optado por interponer denuncias en la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras.
“Las personas siguen perdiendo saldo y el mejor ejemplo es que ellos mismos (los transportistas) decidieron dejar los buses 50 y 50 (mitad mixto y mitad con tarjetas), por esos problemas técnicos”, dijo López.
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