Jeniffer Castillo Bermúdez
Las manos no están rayadas. Tampoco los pupitres. Esta vez, la copia “evolucionó” junto con el internet. Ellos ya no son alumnos “copiones”, sino que son los “cibercopiones” del aula de clases.
Cuando el profesor Orlando Guadamuz era estudiante —recuerda— tenía que leer varios libros y analizar varias lecturas para cumplir con las investigaciones académicas que le orientaba su maestra.
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Pero ahora, él mismo lo reconoce, el estudiante es más “conformista” y por las facilidades que les brinda la internet y las nuevas tecnologías, hasta se están convirtiendo en alumnos “mediocres”.
Esto lo dice, porque ahora los estudiantes están copiando y pegando informaciones de la internet para cumplir con sus tareas. Esta práctica en las escuelas se está empezando a conocer como “plagio académico electrónico”.
Una investigación documental hecha por seis estudiantes de quinto año, del colegio Bautista, en Managua, demostró que los alumnos ahora están cometiendo con más frecuencia fraude académico por las facilidades que da la internet.
Ellos encuestaron a cien estudiantes de su escuela y más de la mitad admitió haber cometido, en algún momento, fraude escolar vía Google, de acuerdo con Róger Antonio Ramírez, uno de los estudiantes que elaboró esta investigación como parte de su trabajo final de bachillerato.
Pero esto, “nos afecta porque es un engaño porque los estudiantes, al hacer fraude no estamos aprendiendo”, apuntó la estudiante Ana Marcela Maltez, una de las autoras de la investigación.
LO “FÁCIL” SALE CARO
Presentar trabajos copiados de la red trae consecuencias graves, apunta Marlene Rosales, subdirectora del colegio, pues atenta directamente contra la calidad del aprendizaje de los estudiantes.
Además, afirma Guadamuz, el plagio académico “reduce la capacidad de memorizar, analizar, de comprensión y ortografía de los estudiantes (…) Con esto del fraude académico la clase que más está afectada es Lengua y Literatura”.
Esta situación, apunta Guadamuz, podría resolverse con la formación permanente de los maestros, pues ellos convertirían a la internet en una valiosa herramienta educativa.
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